Satélite
Ninfa:
Eras una travesía de murciélagos,
ave
de párpados dilatados
que avispaba Hiroshimas,
engomados fluorescentes
que a la letra decían:
ten la boca entreabierta,
deja entrar el esperma de mi agonía.
Ninfa:
desembarca ahora del satélite
y cabalga sobre mi lengua-saxofón herida.
Ayer, casi ayer
caíste sobre mi hormiguero de hierro
que arroja semen incandescente y negro.
Y hoy estás rozagante,
imperturbable de astrolabios
tempestades, de todo alarido.
Ahora
tus labios de huella cremosa
son comparsa del regodeo.
Tú,
nereida de zumbido y fresa,
corres mis atajos poseída.
Ahora
Diosa escorpión abierta,
aguijón de veloz jarabe
chupas mis pleamares prohibidas.
Anda,
cierra esa puerta mientras nuestras almas hierven.
Hipnosis
Embrujas la barriga,
mis capillas en ruinas:
son tus ancas niñas,
tu clítoris sable
de
tez lampiña.
Estallas los filamentos,
mi barómetro de piratas muertos:
es tu licor de chabacanos,
la oscuridad de sabores lejanos.
A gusto hipnotizas, a placer madreselva.
Soy tu esclavo de llanura,
maquina
resorte
bravura.
Tocata y fuga, BWV 565
Leteo
desbordándote la matriz,
rodando
por escaleras de aluminio
en ruinas
y
aquel cañoneo
de tus ojos repletos
de napalm y brea. Tocata,
fuga a diez mil metros de altura
chamuscando
nuestro sexo de púrpura jalea.
Persistes serena
Mi dorso suda oleajes,
murmura alfileres,
follajes de almendra para engañar tu lengua.
Y tú extiendes mis arrecifes lanzando gemidos de crecida medusa;
empleas tijeras, espada y seda para hilar nuestras ropas
¡Mil orgasmos de perla!
Así lo hacemos, salvajes y carmesíes.
Tu sexo de leona brota a cielo raso goteando zafiro;
bien suena la voz o las caderas mestizas.
Suyo es el manglar
el vientre adentro
y mis costillas.
Duna
Duna de noche escupes magueyes
venados
tres liebres;
repleta estás de incienso, espinas y bardos.
Me anestesias.
Después de soñar sobre tu panza
apresto músculos de vivo argento,
hélices para nadar a través de la ensenada;
para explorar los muelles
con máscara de coyote puesta, a salto de viento.
Tu elástica enagua me cubre la cara;
huelo vapores
extracto de tunas.
Vamos duna, termina.
Quiero tumbarme en tu panza.
Merluza al día
Pálida merluza te zambulles en las grutas,
en cada rajada
gacela intrusa.
Huye al fondo,
al útero de espléndidas texturas.
Solitaria merluza teje tu nido con palmas
y hoja de mango recién herida.
Bruñe el torso de las hembras,
con betún helado
¡Con boreales sacudidas!
Suave Mare Mágnum
Embarcaremos con sones y ardor para deshilar la distancia:
durante días tus manos se hundirán en mis piernas provocándome, ahogando mis células con ebulliciones de coral. Tu boca se abrirá paso lamiendo con ímpetu el alcanfor de mis promesas, bebiendo con quieta sonrisa el aguamiel que brota de mis alas de ave lira.
Oleadas suculentas nos alcanzarán, unirán nuestros sexos en una selva de sargazos.
Así de llanos, apenas tibios,
dormiremos en las profundidades del suave mare mágnum.
En nuestra dorso crecerán caracolas, anémonas escarlatas;
el sosiego envolverá la piel,
llenará el vacío de la ausencia,
seremos criaturas ultramarinas hechas de placer y tormentas.
Frágiles seremos.
Tosca guajira
En época de lluvias
la mazorca rebosa con facilidad en tu pelambre aserrín,
guajira que estira escondites para mi lengua de caricia
y catarata sinfín.
Tus pulgas abandonan ronchas,
hileras prietas que van de los tobillos a la demencia;
de maniobra en maniobra eyaculando morfina.
Con la sequía
Saturno nace de tu joroba a cuentagotas,
quedamente, a velocidad del teleférico;
lo has parido bullanguero
franco y aliado mío.
Tosca ruges los astros del meridiano
con fogonazos atmosféricos,
al rojo vivo,
y a tu justo capricho.
Campo Santo
Campo santo chorrea guanábana y jaibas;
el aguardiente emborracha las tumbas,
que cantan a voces de tres tiempos: acordes y danzones.
En los prados copulan caimanes e infantas de las espesuras. Parvadas de calaveras retozando en sus marismas; rajan la savia del poeta, zánganas y avispas.
El enterrador cepilla los espirales del campo santo,
café machaca, juega black jack al límite del alba;
amantes tiene por cada fosa que pronto cava, cava pronto la fosa de cada amante para llenarla de cempasúchil y esperma.
Muriendo, a veces
vamos muriendo al frote en aposentos de cobre
descocados
dócilmente.
Pero en esos momentos mis ladronas socorren,
aprietan una por una su vientre;
sueltan aquí sus manjares
ungüentos
colibríes que guardan frescos.
Sí,
ayudan batiendo cinturas,
seis bocas
tornados
marejadas de ajenjo.
Me dicen que estoy curado
del tictac sin goce, de semanas frías.
Sí,
mis ladronas ¡aprietan!
Y tú…
Nocturnos somos razón explotas,
pulpa hirsuta que trepa araña
vaina de cuchillos que abolla selvas.
Aléjate,
viene la sustancia ¡bienvenida afrodita ansiosa!
el vino escurra, rumbee la locura, negra y deliciosa
─ pubis radiante que en mis dedos flotas ─
Olvidada estás.
Y tú,
bocaza morena traspasas arenas, terciopelo echas sobre la hamaca y aguardas.
El satín es tuyo, talla el sexo con plumaje y fieras.
Bruna sorbe la entraña de tamarindos con pudor escondida, venas de agua Marte que aviven lujurias.
Abre ahora.
Madrugada
Vulva comienzas aullando,
tejiendo lino, una manta soleada para ocultar las grietas y mordiscos; para cubrir mi garganta con extensas franjas de vino.
Vociferas dátil, melón del mediterráneo.
Te desafío,
insensato te atrapo; giro la manivela, giro moliendo lirios de tu embocadura que navego, periscopio a punto,
llegando
a
lo
profundo.
Miércoles 2:00 a.m.
Informe del tacómetro:
tres mil revoluciones por minuto
y aquel insano
concierto de salamandras que bufan
con el verano.
Miércoles de gran petate y catre.
Me hallo saboreando senos de latón arisco,
nubarrones lácteos, sediento,
muy tigre en celo;
acariciando a la mujer intacta bajo metralla,
vibrando arterias, escarcha y greñas
en elegante vuelo.
Crónicas matutinas
La poción albina
se desliza como musaraña en túnel,
zigzagueando por dentro a las pudibundas
e infernales.
Y
ellas la extinguen de un bocado
con gargantas de porcelana y bacanales.
En seguida de una dosis
aletean de lleno sus moléculas tiernas;
restriegan arrogantes el vidrio de sus pelvis diestras.
Termino con tajos piadosos,
trazos de guillotina Sssss Ssss Sss
sin cuartel.
Rodillas amoratadas,
glande maltrecho.
Cada día
cada final
cada intento.
Cuando es domingo
brotan cobras de ti;
mansas y brunas
van cayendo,
girando sobre tu cuello y senos.
Dejo que muerdan;
quiero que brinque todo su veneno
sobre mis tejidos, ansias, músculos,
desvelos, brazos, ensueños, labios.
Deseo morir envenenado;
mis carnes sean conservadas
y escondidas debajo de tu lengua.
Cuando es domingo
gotas de canela disparas,
espinas de zorzal
vienen directo de tus pupilas
trayendo temblores,
calando profundo en los costados,
en mis operas,
murmullos y silencios.
Sorbo sicalíptico
Cuando los chiflones de Sirah sobrevuelan la tripa
adormeciendo a tus mojigatas
y el timbre del ascensor no repica
al llegar a tus nalgas,
con barreno y voltaje acelerado
parto la brújula de tu entrepierna,
por gozar la confusión
y sorber sus jarabes a diestra y siniestra.





no encuentro lo que buscaba
exelentes versos me gustan, vicerales y carnales jaja pocas veces lees algo como esto y las pocas veces que lo llegas a leer es peligroso jaja
Ahora entiendo porque bautizas estos versos como PLEAMAR…si es el grado máximo de la marea…
Esto es de lo mejor que te he leido, creo que ya te lo había comentado…sigue así…No. Prefiero que mejores…Mil abrazos de la ninfa pérdida!!!