El Himno Nacional de la Cumbia

El título de aquella rola tocada en un concierto en vivo por Mujeres Gratis y Pibes Chorros, parecía anunciar el nuevo impulso de los viejos ideales bolivarianos: una América Latina unida, un himno para todos los latinoamericanos; pero sencillamente fue lo primero que escuché cuando subí a la vagoneta que me llevó del aeropuerto a la ciudad de Buenos Aires -digo sencillamente para disfrazar que estaba algo hastiado de Schumann, Ellington y Chet Baker y que esos cumbieritos sonaban bastante bien, kitsch and cool-

Al seguir escuchando y consumir algunos kilómetros al más depurado estilo Ermita dirección Taxqueña, no pensé en los cientos de librerías que encontraría, ni en la zona de Palermo, Recoleta, la Boca, Puerto Madero o el ballet en el Teatro Colón, sino en mujeres y niños golpeando cacerolas, en tiendas saqueadas, en el coraje de un pueblo que como el mexicano sufría la resaca de años de autoritarismo que se extendería cuando Fox y Neto Kirchner salieron del closet.

Sin embargo, para mi fortuna debo reconocer que tengo un talento inigualable. Nadie como yo puede ejercer la indiferencia y pronto olvidé el asunto. Al llegar al hotel me apresuré a hacer lo que cualquier asalariado, sedentario -sigue leyendo, seguramente es tu caso- y adicto al internet haría: no usar el Subte o acercarse a la estación Belgrano, mucho menos a las casas de cartón que están junto a la vía; beber cerveza y vinos de exquisita uva malbec a destajo; atragantarse de suculentos bifes a la pimienta y braseados de cordero patagónico; pasear y comprar chamarritas de piel o remeras del River Plate en la calle Florida y por supuesto, gozar de la milonga y las bellísimas porteñas.

Hace años que no regreso a Buenos Aires, ciudad en la que después de ochenta y nueve volvió a nevar mientras nosotros disfrutamos de los consabidos Acapulcazos. Pero admito que a manera de buena conciencia de un mexicano que sobrevive el gobierno del cambio, la próxima ocasión no faltará en el equipaje mi Ipod con la versión remix del dj Skinny of Gold de Himno nacional de la cumbia; a ver que pasa… esta vez.

Texto publicado en el número 89 de la Revista Eme Equis.

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