Espectacular de Muralistas/El Cavernario Rivera Vs. El Santo Rufino “El desenmascarado de plata”.

Advertencia instantáne@. Este seudo texto o texto de los seudónimos no trata de las finísimas artes del pancracio; sino constituye un intento de crear mayor confusión sobre dónde comienzan las delgadas cuerdas que dividen el ring de la plástica y el terreno de los grandes estetas del costalazo. Bien.

Tamayo, con todos sus caleidoscopios y murales resucitó desde la lona cual Lázaro en primavera cuando yo era un chamaco. Fue una noche en la que algún irresponsable me leyó algunos textos del Rufino Tamales -como solía llamarlo- cuando comprendí llanamente algunas camorras de los muralistas mexicanos. Escuché como si fuese su propia voz, muchos juicios que siempre he puesto en duda; pero que entonces me parecían una crítica lógica al establishment de algunos artistas plásticos como el Sapo con pistolas que se expresaba de la siguiente manera: “Tamayo es un enemigo del muralismo desde que se arrimó a los artepuristas literarios de contemporáneos, en busca de la sombra beneficiosa del arte que no ofende al comprador gran burgués y tiene la simpatía y el aplauso de los críticos al servicio de los grandes tratantes de cuadros”.

Afortunadamente, a manera de respuesta a un diálogo inexistente apreste oídos con mayor fervor luchístico a la palabra del zapoteca; pues para mí es casi cierto que los zapotecas -como escribía Francisco de Burgoa- por precisarse de valientes, se hacían hijos de leones y fieras salvajes; eran grandes señores y antiguos, producidos por los árboles descollados y sombríos. En fin. Así respondió él: “Muchas veces han escrito que mi pintura es extranjera, está al servicio del imperialismo y es antimexicana. ¡Claro! Como que los mismos que han ejercido el monopolio de los muros y durante un tiempo hasta la crítica, consideran que la única pintura que se puede llamar mexicana es la realista política… Yo veo kilómetros y kilómetros de telas pintadas, de muros cubiertos de figuras que tratan de decirnos la última palabra en el orden político, social o filosófico. Pero no nos dicen nada, absolutamente nada en el orden plástico… Pintura demagógica, adherida al presupuesto público, si el cual no puede vivir. Eso es esta tendencia. La pintura debe ser de Estado, proclama, y yo interpreto: debe ser chamba oficial segura. Pintura que le hace juego al político para taparle el ojo al macho, y que pinta al campesino siendo ya dueño absoluto de la tierra, mientras él, callada tristemente, hace su itacate y se va de bracero”

A esa edad del mocasín, mis pobres víctimas de la era moderna -para aquellos que acaban de identificar en la frase anterior un cliché a la Kubrick de los miserables: una chela y felicidades por haber visto Naranja Mecánica en más de dos ocasiones- lo único que pude decir fue: No pues, de que ese Tamales los tiene bien puestos los tiene y… ¡arriba los rudos, los rudos, los rudos, los ruuuudos!

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Una respuesta a Espectacular de Muralistas/El Cavernario Rivera Vs. El Santo Rufino “El desenmascarado de plata”.

  1. fany maya dijo:

    que puedo yo opinar de dos grandes de la pintura Rufino Tamayo y Diego Rivera , solo decir que sus pinturas nos transportan a su mundo , son magicas , aunque para mi demente gusto dveria agrgar a esta magia el arte de Salvador Dalí

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