Comandante azúcar:

Renunciaste ayer. Tus razones tendrás. Aunque no lo hubieras hecho el mar Caribe seguiría gimiendo; los latinoamericanos continuaríamos fingiendo que somos hermanos de tu pueblo. Hiciste lo que se pudo.

Las revoluciones no existen más. Hace décadas que las quimeras se compran en wal-mart a doce meses sin intereses con tarjetas participantes. Nosotros, los mexicanos nos congratulamos por ello –nos fascinan los ensueños a cómodas dificultades- pero tu isla siempre ha sabido pertrecharse con algo que le sobra: dignidad y rebeldía ¿Por qué yo la habré perdido tan rápido?

Sin ti, los cañaverales seguirán siendo verdes e inhóspitos; la sierra maestra un refugio; los tabacales ocres y seductores. No importa que hayas llegado al pináculo y te entreguen los años. Habrá música, lucha, sudor, mulatas en la Avenida de la Rampa, Yoruba, arte, mercados con tres papas ennegrecidas, solidaridad, latas de cerveza bucanero tiradas en el malecón y niños aventándose clavados. Cuba existirá hasta la eternidad.

Podré regresar cuantas veces quiera a tu terruño. Cantar con mi amigo Tutti y su orquesta bajo la mirada incrédula de los parroquianos de la Lluvia de Oro; quedar varado en una callejuela de Olguín, Santa Clara o Matanzas; esquivar el pinchazo de las medusas que rumian como vacas viejas sobre las playas; recibir cátedras de congruencia de cualquiera que espera la guagua; beber todo el Ron y poesía que aguante mi cuerpo; llorar cuando mueras.

Sin importar que dejes de estar, la sustancia de tus compatriotas nos mantendrá despiertos; con la piel y las pupilas dilatadas; con hambre de lo justo. La voz cubana permanecerá; continuará en las palabras que arrastro al recordar los días en los cuales tu ciudad protegida dio resguardo a mi desasosiego. Palabras que con gran dificultad pude abreviar en tres renglones:

Habana de exhausto cinemascope y rumba que besa el asfalto como lenguado a su presa: danos mayabe, maní sorpresa/Caracol de la isla de muralla frágil y digna candela: álzate rebelde y guerrillera.

¡Hasta siempre comandante!

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Una respuesta a Comandante azúcar:

  1. Perravida dijo:

    Venceremos, quienes? …
    que será ahora de nuestra Cuba de ensueño, porque es nuestra, de toda América, que será de de aquella guerrera de senos de oro y mirada melancólica y digna…

    Yo no me uno a la fiesta yanqui, no puedo…acaso el sueño se acabó?
    No lo creo, yo como muchos cubanos sigo siendo una creyente del ideal revolucionario…aunque haya pasado de moda, aunque parezca que todos los pueblos del mundo abren las piernas como puta barata ante los espurios intereses del capitalismo internacional…no, simplemente no puedo…hoy más que nunca retumban en mi mente las palabras de Martí, Bolívar, y Cienfuegos…

    Me siento triste, pero ante el embate del tiempo nadie resiste…

    besos camarada

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