Rapsodia bohemia

Enano. A Henri Marie siempre le dijeron enano. Vivió en los últimos años del siglo XIX y al parecer los fines de siglo son particularmente crueles. Thadée Natanson escribió sobre él en la revista Revue Blanche: “El tronco de Toulouse Lautrec, que era el de un hombre de estatura normal parecía haber aplastado con su peso y el de la gran cabeza las cortas piernas que apuntaban por debajo”. Ser hijo de condes de larga estirpe no le sirvió de mucho para evitar la mofa, mucho menos para dejar de ser un genio de la pintura.

Henri, descendiente de los condes de Toulouse, que conquistaron Jerusalén en la Pri­mera Cruzada junto a Godofredo de Bouillon, arrastraba los pies. Zanganeaba por las calles de Montmartre como un naufrago en busca de una isla donde encallar en medio de la tristona mar de París. Observando, siempre mirando y memorizando a cada persona de los suburbios de aquella ciudad de desterrados; viviendo la bohemia al lado de Aristide Bruant.

La mezcla de champagne, cognac y ajenjo fue su astrolabio. El salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le chat noir, Le Mirliton, el Divan Japonaise y la paleta de oleos fueron las costillas del buque insignia que comandaba: el postimpresionismo; la nave que fue la vanguardia del modernismo y el Art Noveau. Seguramente, como buen capitán buscó en cada puerto las diosas del café-concert y los burdeles dispuestas a posar gratis y compartir la carne maquillada y sífilis que lo consumían.

Su primera influencia fue la pintura impresionista, principalmente, la figura de Degas –quien era además su vecino- de quien siguió la temática urbana apartándose de los temas clásicos del paisaje que interpretaban Renoir o Monet y de la formación académica. Asimismo, Lautrec se interesaba por las estampas japonesas y los temas llenos de movimiento: carreras, music-hall, el circo; lo que le ayudo a construir un estilo propio impregnado de espontaneidad y habilidad para captar el movimiento en las escenas y personajes.

A pesar del alcoholismo llevado al delirium tremens, Henri participó en el grupo Los Veinte en Bruselas –que posteriormente se convertiría en La Libre Esthétique- Este grupo, reunía a “las más avanzadas tendencias de la pintura y las artes industriales en toda Europa”, lo que le dio cierta importancia comercial a su trabajo. A la par de su creación pictórica desarrolló una abundante producción litográfica, carteles publicitarios y trabajos editoriales; los cuales en la actualidad se han convertido en iconos que saturan en cada esquina la vida parisina.

La historia del arte tiene un lugar especial para el “enano”. Yo tengo reservado un nicho para él en la zona más traslúcida de lo que suelo llamar congruencia. Dejar vivir, dejar hacer. Llevar a las últimas consecuencias, sin mesura, nuestro hedonismo, nuestra forma de conocer, interpretar, convivir y crear al mundo arisco de los humanos, las ideas y las sensaciones.

Un saludo a donde sea que te encuentres enano, capitán.

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3 respuestas a Rapsodia bohemia

  1. il.diavolo dijo:

    Buena recomendación de película. La pueden encontrar en cualquier tienda de discos y tiene un precio máximo de 70 morlacos.

  2. Ana dijo:

    Parte de la vida de Toulouse-Lautres se pude encontrar en vistosos, multicolores y bellos libros que por cierto, son casi inaccesibles a los bolsillos de grandes grupos de la población.
    Existen otras publicaciones no tan bellas ni pretenciosas pero tampoco están al alcance de mucha gente por otro motivo adicional al económico y este es, el cultural.
    Cuantos, cuantas tienen el acceso a las obras de arte? pocos en este país, así que ojala tu página llegue a mucha gente y logres interesar a un buen número de lectores.
    Para aquellos que les interese conocer de manera visual, aspectos de la vida y obra de Laurec les sugiero ver la pelicula de Roger Planchon, Lautres, su vida…sus amores…su arte. Además de sere buena , es barata, la pueden adquirir en Mix Up

  3. Perravida dijo:

    Bien dice el refrán popular:

    LA ESTATURA DE UN HOMBRE SE MIDEDE LA CABEZA AL CIELO…
    creo ahora que lo recuerdo fue Napoleón
    -otro enano- quien la pronunció…

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