A ritmo del pancracio

La vida sin música y lucha libre sería un error. Sería insensata una vida donde no hubiese lugar para una sinfonía, una sala de conciertos, una rolita o los ecos salvajes del cuadrilátero y las arenas.

La historia que comparten en México es breve pero muy interesante. Ambas se atraen fuertemente y se puede llegar a confundir dónde empieza la música y dónde termina el arte del costalazo. Grandes compositores del género clásico han servido de inspiración para dar nombre a personajes como el Dr. Wagner; en un claro homenaje de Manuel González Rivera al compositor de ópera y orquesta alemán Richard Wagner –Teutón que recurrió repetidamente al tema de las valquirias: vírgenes guerreras que conducían al Valhalla el alma de los combatientes muertos en batalla-.

Quién puede olvidar el pegajoso coro de cadencia tropical que interpreta magistralmente la agrupación África: la arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción, en el ring luchaban los cuatro rudos ídolos de la aficiòn/ el Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog, que marcó la infancia de más de un lector. Muchos recuerdos también evocan la atinada letra de Chicoche y la Crisis sobre el enmascarado de plata y el tema del maestro de Matamoros Rigo Tovar “Quítate la máscara”; verdaderos himnos de los bailes populares de años pretéritos.

También podemos encontrar a entusiastas del canto y músicos frustrados como Alejandro Cruz “Black Shadow”, inseparable compañero del Demonio Azul; a la inigualable Irma González “La emperatriz Azteca”, luchadora que debutó en 1955 e interpretó con sentimiento el bolero ranchero. En el género del Hip hop, han intentado incursionar el poco talentoso rapero de origen cubano e insigne de la Legión extranjera: Carlos Santiago Espada “Konnan el Bárbaro”; quien vocalizó el tema “Arriba la Razza” y Juventud Guerrera con su concepto “Juvi Entrace” que ha puesto a disposición del mundo entero a través de Internet.

Otros gladiadores, han optado por recrear en sus máscaras y equipos los símbolos que identifican a diversos géneros musicales, tal es el caso de Salsero, El fantasma de la ópera, el Bárbaro del Ritmo Antillano, Mariachi, Mr. Rolling, Heavy Metal y Musical. Algunos más, prefieren llevar al extremo sus gustos sonoros y usan el nombre de agrupaciones y rock stars como Ramstein, Iron Maiden, Kiss, Super Caló, Eurodance, Intocable, Winners, Vangelis, Pimpinela y Charly Manson, entre otros.

¿Qué sería de las funciones actuales sin las presentaciones de nuestros aguerridos deportistas con música de fondo? ¿Se imaginan a La Parka sin la célebre canción de Thiller; a los Mexican Power sin Control Machete; a La Secta Muerte Cibernética sin el tema Birth of Venus illegitima o a los Perros del Mal sin los acordes de Cartel de Santa? Difícilmente.

Mención aparte, merecen los creadores de las bandas sonoras de la época de oro y declive de las películas de lucha libre. Maestros de un oficio difícil -que a la fecha sigue desconocido por la falta de una compilación discográfica seria- pero que les permitió gran libertad de experimentar. Así, podemos encontrar que Antonio Díaz Conde, Sergio Guerrero, Enrico Cabiati, José de la Vega, Jorge Pérez y Gustavo César Carrión lograron combinar con las secuencias fílmicas de nuestros héroes enmascarados creaciones de Beethoven y Johann Strauss; así como jazz, mambo, twist, polka, ranchero, cumbia, bolero, rock, lounge a la García Esquivel, compases inimaginables y temas titulados con nombres irrepetibles como “Himno de los luchadores”.

En éstas producciones cinematográficas, fue común presenciar las apariciones especiales de figuras de la música; entre las que podemos destacar a Pepe Guízar, José Alfredo Jiménez, Cucho Martínez Gil, la viuda de Don Tony Aguilar “Flor Silvestre”, Manolo Muñoz, Irma Serrano “La Tigresa”, Tito Junco, Armando Manzanero –en su carácter de arreglista- y al mejor cronista de la vida urbana de la Ciudad de México: Don Chava Flores.

En la actualidad, el pancracio ha tenido una fuerte influencia en la escena del rock, ska y reggae nacional e internacional; así como en artistas que han creado estilos musicales como el Surf y el Salsamuffin. La influencia se materializa desde el diseño de portadas, composición de letras y el uso de máscaras por parte de los artistas para proyectar energía en el escenario.

Gran éxito han tenido las presentaciones simultáneas de carteles de lucha libre a la par de bandas; que lo mismo tienen un escenario multitudinario en Tepito, Los Ángeles, la playa, discotecas o canales de televisión por cable. Ejemplo de lo anterior son las agrupaciones: Bruno Sargento García, Lost Acapulco, Resorte, Maldita Vecindad, Calle 13, Sonidero Nacional, Sr. Bikini, Los Magníficos, Surfin Wagner, Los elásticos, Perversos Cetáceos y los Mezcaleros; quienes recientemente lanzaron su sencillo “Fray Tormenta”. Grupos latinoamericanos que le apuestan a generar cosas alternativas y conservar la tradición del deporte espectáculo.

Esperemos, para bien de los melómanos y los aficionados, que la complicidad entre el pentagrama y el encordado; las notas y las llaves; las armonías y los lances mortales dure por décadas. Porque recuerden: la vida sin lucha sería un error.

Música réferi: ¡Pelearán, a dos de tres caídas sin límite de tiempo!

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5 respuestas a A ritmo del pancracio

  1. Perravida dijo:

    No hay tox. Oye el doctor Alderete la rifa. Me encantaría tener un Santo o Un blue Demon sacado de su pincel y que me lo autografiara😦
    lamentablemente estaré en exámenes. Y coincido con Ambar es increible inundarte de color y destellos de lentejuelas y música y capas en la lucha libre. ES UN ESPECTACULO COMO POCOS.

    Debo reconocer que yo tambien soy neófita en el tema pero una vez que le he conocido se ha vuelto una droga para mí. La VERDAD ES QUE LO DISFRUTE COMO POCAS COSAS EN MI VIDA. Fue un acto catársico -no sé si esta bien escrito- solté a todos mis demonios y coraje y furia contra los “rudos” en fin que, ora entiendo por que es parte de nuestra cultura popular.

  2. Diego Garciarivas dijo:

    Desafortunadamente no pude recuperar los comentarios anteriores.

  3. Ambaramarillo dijo:

    Ante mi desconocimeinto absoluto de la lucha libre y su entorno, el leerte se covierte en un descubrimiento del intrincado proceso que se da para que se de un espectáculo completo y complejo.
    Dado que la música es una de mis pasiones me da gusto saber que está presente ya sea porque se intepreta, o porque forma parte del entramado desde el nombre de los luchadores, en verdad saber que las Valquirias sirven para dar aspectacularidad a la entrada de algun luchador, me hizo imaginar el espacio, el lugar y el impacto de la música en un público en la semi penumbra, ésto me remitió a cuando los aviones norteamericanos, con la música de Wagner como acompañamiento lanzaban napalm y bombas en el sudeste asiático, me refiero a Apocalipsis Ahora, en verdad la música le daba fuerza, un sentido avazallador, supongo es lo mismo en las luchas, la música puede causar ese efcto y muchos más.
    Solo me queda decirte que disfruté y aprendí con el texto que escribiste, gracias.

  4. Perravida dijo:

    Que bueno que regresaste esta entrada. Ojala tambien regreses nuestrso comentarios anteriores🙂
    digo yo si no es mucha molestia plis?
    besos

  5. Diego Garciarivas dijo:

    Este post había parecido con anterioridad, sin embargo fue objeto de mayor “investigación de campo”, ahí se los dejo para sus ratos de ocio.

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