¿El final de las contras?

Aclaración ociosa: el texto no trata sobre mujeres que hayan pertenecido al funesto grupo de los Contras –agrupamiento paramilitar auspiciado por la CIA-, sino de la aparición y evolución de las contraculturas. Una vez hecha, comenzaré compartiéndoles que era un alcoholescente cuando cruzó por mi mente que existía algo llamando contracultura. En aquella época era un asiduo marchante del tianguis del Chopo, de sus discos de acetato, revistas, libros y de las legiones de chavos desgarbados que muy frecuentemente subían los policías entre acordes de Heavy Nopal y macanazos a las vagonetas acertadamente llamadas “perreras”. Fue el Chopo, principalmente, lo que hizo interesarme por las expresiones e ideologías culturales que van en contra de los fundamentos del establishment.

Si bien el fenómeno de la contracultura no es nuevo, ha impactado nuestra forma de vida posmoderna con mayor fuerza desde finales de la segunda guerra mundial. A finales de esa década comienzan a surgir ideas y comportamientos individuales y colectivos que son reflejo de una profunda crisis existencial, malestar, miedo producto de la guerra mundial. Estos brotes acontecen en diversos países como: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Polonia, Alemania, Rusia, Dinamarca, Japón y por supuesto México; los jóvenes que asumen la nueva conducta contracultural se les etiquetaba con nombres peculiares como teddy boys, mods, beatniks, blousons noirs, halbstarken, holligans, stiliaks, provos, nozem, vitelloni, gamberros, skunnafolke, anderupen, nari-zoku y pachucos. Sin embargo, mas allá de las etiquetas existen otras expresiones contraculturales asociadas con la música y el consumo de drogas, entre las más características es el jazz y la heroína.

En la década de los sesenta, la postura y hábitos de los hippies, voyous, happners, peaceniks, vagabunos, etc, tuvieron gran impacto en muchos ámbitos socioculturales; desde las nociones de inclusión comunitaria, amor universal y de diversidad hasta el rock and roll. Un caso muy concreto de lo anterior fueron los Merry Pranksters (bromistas felices), un grupo de personas comandadas por Ken Kesey, quienes organizaban las “pruebas ácidas” para promover su ideología, éstas consistían en ofrecer a los asistentes dosis de ácido lisérgico para inducirlos a un estado de percepción aguda y presenciar la música en vivo de un grupo de rock. Pronto se popularizaron dichas sesiones y varios grupos de música –The Warlocks, The Grateful Dead, Frank Zappa, The Beatles, entre otros- modificaron su nodo creativo a fin de imitar a través del sonido los efectos del LSD. El rock cambió para siempre.

Otra consecuencia de las posturas contraculturales de los sesenta y setenta, fue según Marcuse, que los cambios no se encuentran en una dimensión fuera del sujeto, es decir: no se buscaba un cambio en la distribución de la riqueza o crear un sistema político equitativo, sino al interior del mismo sujeto, “el objetivo de toda transformación era el yo; era el proceso de liberación individual que precede y condiciona cualquier otra dimensión social y colectiva”. Es por ello, que se impulsó una revolución psicodélica, el alejamiento de las sociedad de consumo, la liberación individual, una búsqueda permanente de experiencias nuevas en las que no existiera la violencia, la competencia, ni la deshumanización que conlleva el contexto económico, político y social de esos años; asimismo se produce un “rompimiento lingüístico del orden establecido, una redefinición y negación del poder a través del Ingreso de lo estético en lo político; la beligerancia erótica de las canciones de protesta; la sensualidad del pelo largo, del cuerpo incontaminado por la limpieza del plástico”. Sirva lo anterior para dar un marco de referencia del fenómeno contracultural. La aparición de movimientos en los últimos veinte años del siglo pasado no los abordaré en esta ocasión.

A la vista del contexto internacional, la pregunta obligada es ¿Qué pasó y pasa en México? La situación social y geopolítica del país sin duda generó que los movimientos contraculturales tuvieran matices e influencias de otros países. Si bien en los años cuarenta y cincuentas hace su irrupción en el escenario cultural los pachucos, éstos son producto de un sincretismo entre los inmigrantes en Estados Unidos y el idioma inglés; por otro lado la influencia del rock se materializó en la aparición de diversos grupos que se limitaban a realizar covers e imitar la estética temprano de los juniors norteamericanos. En las décadas subsecuentes, la contracultura se cobijó principalmente en la literatura, el rock en español y la poesía si mayores consecuencias. Lo anterior, quizá obedeció –escribo quizá porque no soy estudioso del tema y me declaro ignaro- a las características del sistema político partidista que imperó durante tantos años; siendo que la cultura oficial desarrolló medios efectivos de coacción y los integrantes de las posturas contraculturales eran tanto o más rígidos en imponer reglas sobre la pertenencia o no a dichos grupos.

Aún más, para alimentar el catastrofismo disfrazado, podríamos mencionar que el actual sistema que basa su legitimidad en el cambio y la apertura tiene varias trampas –que no son nuevas- para capotear sin mayor problema a las manifestaciones contraculturales. Para muestra, tenemos al multicitado Pachuco de Oro Tin Tan, el cual empezó de ser un fenómeno crítico en los teatros de carpa a ser un ícono de la “época de oro” del cine nacional; situación similar sufrieron expresiones actuales como el narco corrido y el estilo duranguense, que fueron elementos contraculturales que sirvieron en su momento para aglutinar a cierto sector de los trabajadores ilegales dispersos en la unión americana, para ser suavizados, domesticados y comercializados por las principales industrias culturales del país. Otro ejemplo son las decenas de agrupaciones de música rock que aparecieron en la década de los 80`s, las cuales en su mayoría pasaron de protestar contra los cánones impuestos a ser una expresión institucionalizada plagada de conformismo y despolitización.

Si bien es cierto que se han sofocado, institucionalizado y comercializado la mayoría de las formas de resistencia al sistema cultural hegemónico, los ciudadanos interesados debemos estar atentos al desempeño de las instituciones, de los funcionarios, a los programas oficiales del andamio burocrático, el dispendio de recursos a favor del “culturalismo oficial”, y tratar de generar medios y propuestas culturales radicalmente distintos a los que imperan y se perpetúan y sobre todo promover entre nuestros semejantes la construcción de una identidad cultural propia acorde a sus gustos y a expresar sus concepciones del mundo y de sí mismos.

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6 respuestas a ¿El final de las contras?

  1. Diego Garciarivas dijo:

    de momento no he podido pegar las imágenes pero ya encontreré la forma, mientras pueden dar click en el link para ver la imagen.

  2. Ambaramarillo dijo:

    La contracultura vivida a partir de la Segunda Guerra Mundial se manifestó en los diversos ámbitos de la vida entre ellos la pintura, a manera de ejemplo les envío una obra de Jackson Pollok que llevo a la pintura a la abstracción total.

    Se rompía así, de manera radical con la figuración que por siglos había estado presente en el arte. Aclaro no es el nacimiento de la abstracción, sino su culminación.
    Más tarde se darán otros movimientos de los que solo destaco el llamado op art, que logra el efecto tridimensional en función de color y movimientos, uno de los más destacados, VictorVassareli, un ejemplo:

    Que el color, les guste y les aporte vitalidad.
    Saludos
    p.d. He intentado pero no puedo añadir la copia de estas obras, buscaré la manera de enviarlas

  3. Perravida dijo:

    Ayyyy porque no posteas las letras de TEX TEX
    me encantan!!!
    Give me more!
    🙂 besos recontraculturales

    P.D. Sube mas videos no?

  4. Diego Garciarivas dijo:

    Es bueno el texto de José Agustín, es un clasico -lo ley en la secundaria- y es excelente material de consulta del tema de contracultura y su implicación sobre el uso de las drogas, el rock y elperiodismo crítico a través de la caricatura “El santos contr la tetona Mendoza”, pero me alejé toalmente de el para tratar de plantear a groso modo situaciones diferentes sobre el fenómeno.
    Breviario. Heavy Nopal no es un género del rock, es el nombre de una agrupación, también existen Nopallica y Nopal Death.
    Gracias por los comentarios, hay mucho sobre el tema, espero que a través de los comments lo pueda hacer.

  5. Perravida dijo:

    A que buen texto!!! 🙂

    Me uno a Ambar. Jose Agustín nos habla mucho en su texto sobre los hoyos fonkis, el heavy nopal, Rockdrigo Gonzalez y hasta del movimiento social de los ilustradores o “moneros” quienes entre los 80 y 90´S decidieron hacer critica social a través de los cómics. TAmbien se menciona algo de los grafiteros…

    bueno me gusto el texto y tan tan. becho

  6. Ambaramarillo dijo:

    Es verdad que casi siempre han existido aquellos que se oponen al orden establecido y propugnan por una manera diferente que entender el mundo y con ello, lo que es la cultura , su significado y la propuesta de cambio.
    En el contexto mexicano hubo carios escritores que se manifestaron en este sentido, Parménides García Saldaña y José Agustín, entre otros, que desacralizaron la literatura del país, incluso el último de ellos, escribió un texto interesante llamado La contracultura en México en el que da cuanta del desarrollo del rock en México.
    A nivel internacional el movimiento hippie fue muy importante en sus inicios pues cuestionaba de fondo el american way of life, quizá por eso haya sido mediatizado a través de las drogas, las gentes pensantes no tienen mucho espacio en este mundo en donde quien ordena es el mercado, de allí la importancia de tener identidad y hacerla respetar. Gracias por el texto, servirá para reflexionar acerca de muchos fenómenos

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