Cuestiones de Surrealismo

El sueño de la razón engendra monstruos. Goya

El fin de semana estuve desempolvando algunos libros -en lo particular no me agrada hacerlo pues dejo sin alimento a millones de ácaros que bullen quietamente entre las hojas viejas-. Encontré tres escritos muy delgados de Isidore Ducasse, mejor conocido como el Conde Lautréamont, otros más de Rimbaud entre ellos el de Iluminaciones, del Marqués de Sade, Alfred Jarry, Mallarmé, Baudelaire y Apollinaire. De pronto, me cayó el veinte de que tenía un compendio decente de los escritores más influyentes en la configuración del “movimiento” surrealista. Tras cuatro horas de genocidio arácnido y para rematar el asunto, desenterré la Antología del humor negro de André Breton y no tuve más que decir –esto, no es coincidencia, no existen las coincidencias.

No es fortuito que anduvieran regadas esas obras, en general la postura de los dadaístas y surrealistas siempre me han atraído. Ambas, aunque “contradictorias”, pues la primera niega toda tradición estética y moral y la segunda está fuertemente influida por las ideas freudianas y un estira y afloja con el romanticismo, constituyen una buena sacudida al mundo del arte y la cultura occidental, el cual en esencia es conservador. Aún más, mi afecto por el surrealismo se debe a que comparto su punto de partida: la toma de conciencia y el rechazo de los límites que definen la condición humana, esto es: la liberación total del hombre. Es así, que en mi opinión el surrealismo instiga a la invención, nunca a la evasión o resignación.

Estas ideas seducen. Al menos en mi causan un efecto barbitúrico en el espíritu ante los límites impuestos por la razón cotidiana y me permiten ir más allá; ir a un lugar en el que se puede “agotar el campo de lo posible”, que me permite “reconstruir al hombre que soy” como bien escribía Antonin Artuad. Sin embargo, como todo efecto barbitúrico, el surrealismo suele desaparecer y sobreviene la resaca de la vida cotidiana y el regreso a la ideas que comúnmente o la gran mayoría de las personas tienen sobre sus vidas y que el mismo Antonin resume diciendo “vivimos como si el nacer apestara ya a muerte”. Parece que soy un caso más para las estadísticas del sector salud sobre bipolaridad.

Continuando con este catálogo de seducciones intrascendentes –no mencionaré las políticas- podría destacar tres expresiones del surrealismo que me llaman poderosamente la atención: el uso del humor negro, la pintura y la literatura. El humor negro, sin duda constituye una parte muy importante dentro de los mecanismos surrealistas para escapar a la opresión y la mezquindad de lo cotidiano. Yánez, menciona “La forma más consciente del humor negro es cuando se convierte en el arma de los presos, en la venganza del espíritu contra la materia, del deseo contra el poder… A través de él el hombre alienado recupera su lucidez”.

Por su parte, en el prólogo de la Antología del humor negro, Breton a manera de fundamentación cita a Pierre Piobb y a Freud. Piobb escribiría: “No existe algo que un humor inteligente no pueda resolver en una carcajada, ni siquiera la nada… La risa, en tanto que es una de las más fastuosas prodigalidades del hombre, está al borde la nada, nos da la nada dentro de la nada”; por su parte Sigmund alecciona “El humor es una tentativa para quitar a los grandes sentimientos su estupidez”. Sobra decir que es ampliamente recomendable que lean dicha antología –hay una edición de Anagrama a buen precio-.

En el caso de la pintura, el surrealismo nos brindó la oportunidad de acceder a mundo oníricos que no sospechábamos, a un automatismo síquico delirante y primitivo, a asociaciones visuales extremas y millares de metáforas. Por la influencia surrealista pasaron artistas como Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró, René Magritte, Paul Klee, Eduardo Matta, Remedios Varo y Leonora Carrington, entre otros. En lo personal, cuando observo alguna obra surrealista, no intento construir ninguna explicación de lo visto, permito que el sentido de las imágenes se desvanezcan e impere lo maravilloso, lo indecible y la incertidumbre.

¿Y qué decir de la literatura? Un verdadero rompimiento con la escena literaria tradicional. Uno de los más radicales, nuevamente, es Artuad, quien proclama que “todo escrito es una inmundicia”, negando su propia condición de escritor y poeta “Lo que han tomado de mis obras no eran más que los desechos de mí mismo, esas raspaduras del alama que el hombre normal no acepta” y alcanzando su pináculo en la obra Heliogábalo. Además de él, se encuentran escritores como Alberti, Cernuda, Neurada, Aragón, César Vallejo, Cortázar, Picabia, Naville e incluso Octavio Paz, poeta mexicano que en esa “lógica” surrealista del mito del andrógino –leer el Banquete de los diálogos de Platón- y del “otro convertido en mí mismo”, escribe sobre la mujer como posibilidad de conocimiento superior:

“Estoy sola y caída, grano de maíz desprendido de la mazorca del tiempo. Siémbrame entre los fusilados. Naceré del ojo del capitán. Lluéveme, asoléame. Mi cuerpo arado por el tuyo ha de volverse un campo donde se siembra y se cosecha ciento… Toca mis pechos de hierba. Besa mi vientre, piedra de sacrificios. Espérame al otro lado del año: me encontrarás como un relámpago tendido a la orilla del otoño. Toca mis pechos de yerba. Besa mi vientre, piedra de sacrificios. En mi ombligo el remolino se aquieta: yo soy el centro fijo que mueve la danza. Arde, cae en mí: soy la fosa de cal viva que cura los huesos de su pesadumbre. Muere en mis labios. Nace en mis ojos. De mi cuerpo brotan imágenes: bebe en esas aguas y recuerda lo que olvidaste al nacer. Soy la herida que no cicatriza, la pequeña piedra solar: si me rozas, el mundo se incendia.


Toma mi collar de lágrimas. Te espero en ese lado del tiempo en donde la luz inaugura un reinado dichoso: el pacto de los gemelos enemigos, del agua que escapa entre los dedos de hielo, petrificado como un rey en su orgullo. Allí abrirás mi cuerpo en dos, para leer las letras de tu destino”.

Finalmente, después de compartirles un poco de lo que fue y seguirá siendo el surrealismo –no creo que haya muerto- me resta aceptar que este movimiento artístico, en su momento, no logró una transformación total del arte mundial. Opino que si generó el desarrollo de una nueva sensibilidad; una exploración de los sueños, de lo que no está latente en los momentos de consciencia diurna y del conocimiento interno como una premisa de vida; una revolución espiritual en medio de un mundo fabricado con realidades de hormigón y cristales. El surrealismo no fue un “fracaso”, fue un parte aguas que en todo caso le hace honor a la premisa de Heidegger “Sólo fracasa en grande quien piensa en grande”.

Prometo no volver a desempolvar mis libros en por lo menos ochos días. Salud.

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3 respuestas a Cuestiones de Surrealismo

  1. Diego Garciarivas dijo:

    La “belleza libre”, según la teoría de Kant sobre la estética, para mí es preferible que la racionalización totalizadora. Sobre Paz, creo firmemente que la poesía o los poetas no los forjan los “críticos literarios” sino la palabra misma, esa palabra que somos todos.

  2. ambar amarillo dijo:

    Gracias por la poesìa de Paz, no la conocìa a pesar de que en los ùltimos años, una vez despojada de muchos prejuicios, lo he leìdo y parte de su obra me parece magnìfica.
    Totalmente de acuerdo contigo cuando compartes tu postura ante una obra surrealista, lo fundamental es la emociòn “estética “no tanto la explicación aunque como diran los que siempre pretenden explicar ,o en el peor de los casos, racionalizar todo hasta los sentimientos, no hay emoción estètica si quien observa no tiene una serie de referentes que le permiten gozar.
    Sin embargo los seres humanos somos muy complejos,yo me preguntaba, ante algunas obras de Leorona Carrington o Remedios Varo, de Magritte y de muchos otros surrealistas como no disfrutarlas, còmo no emocionarse? pero resulta que no es tan fàcil, a mucha gente no solo no les gustan , les causa una profunda ansiedad ver estas manifestaciones artìsticas.
    Hace apenas unas semanas terminé un propedéutico en que a pesar de ser muy corto, me permitió replantearme muchìsimos aspectos acerca del arte, ya te los compartirè màs tarde porque precisamente al tener que analizar una obra y un texto desde la perspectiva de Berthe, me contrè con que algunas de las presmisas escritas en los manifiestos, no necesariamente se materializan en la producción.

  3. Perravida dijo:

    Pues claro que el surrealismo vive en todas partes!!! ahora en la pintura ha renacido como nunca antes, lamentablemente en la literatura no conozco a nadie que escriba cosas surrealistas, aunque me parece que toda la influencia que aqui mencionas se puede ver incluso en las novelas graficas actuales, tanto las españolas, mexicanas, francesas y gringas…historias basadas muchìsimo en un mundo onìrico…Matrix para mì es un cine surrealista, el Gran Pez me pareciò hiper surrealista…

    En fin espero que despues de tanto polvo te hayas dado un buen baño caliento. Mil besotes

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