Cinematografía de la maroma

Roberto es un niño capitalino. Uno que actúa fuera de la ética de su época: defiende a cualquiera que sea víctima del agandalle. Es fácil para él, pelea como el mismísimo Salvador Sánchez. Cuando sale de la escuela y no hay percances, se dirige a su casa ubicada en un barrio exclusivo de la ciudad -con un exterior vanguardista pero con interiores neoclásicos- donde lo recibe el mayordomo Matías. Roberto no lo sabe, pero un día no muy lejano le será heredada y encomendada la misión que los primogénitos de la familia han cumplido por generaciones: ser el Santo, el Enmascarado de Plata.

Así comienzan los primeros diez minutos de la película “Santo contra el rey del crimen”, cinta esencial en la genealogía del personaje del Santo. Diez minutos plagados de diálogos necesariamente predecibles:

–hijo, recuerda que siempre debes defender al débil y al menesteroso – asienta el padre mientras bebe ávidamente una copa de coñac.

–siempre al lado del bien y la justicia –reitera melancólico y pensativo, sin desaprovechar la oportunidad de que el mayordomo le sirva otro sorronchazo.

–el camino que es muy duro hijo, si para cuando llegue el momento que decidas ser el Santo, no te crees digno de merecer la máscara, ¡quémala!

–¡yo seré como tú papa, yo seré el Santo, el enmascarado de plata!

Me encantan las genealogías, siempre con destinos fatídicos y melcocha que va bien con la audiencia. Quizá por eso me engancharon las películas sobre lucha libre: no puedo resistir la genealogía de lo irreal y la reinvención del bien contra el mal. Como todo aficionado, comencé a comprar largometrajes, principalmente del Santo. Uno tras otro me los refiné en las tardes de ocio, pero no me resultaba suficiente; así que decidí echarme un clavado a lo que podemos llamar “investigación”. Es por ello que a continuación les compartiré un poco de mis indagaciones.

Resulta ser, que la película inicial en la cual se aborda la lucha libre o el “catch” se filmó París, en el año 1900 por el director Georges Mélliès –quedé gratamente sorprendido al saberlo- y se titula “Nouvelle luttes extravagantes”, algo así como Nuevas luchas extravagantes. En México, fue hasta el 15 de enero de 1918 que se estrenó “Maciste turista”, cinta de 2,000 metros de longitud realizada por Santiago J. Sierra, en locaciones de la capital como la Casa de Cuna, Chapultepec, calle 5 de mayo y el manicomio general de la Castañeda –muy apropiado y de buen gusto-.

A pesar de aquel “prematuro” logro, no fue sino hasta la década de los treinta del siglo pasado, que el cine tuvo posibilidades de consolidarse como un espectáculo público y por lo tanto rentable. A partir de esos años, la historia del cine de luchadores no se amilana ante otros géneros cinematográficos: 160 producciones; de las cuales, la mayor parte se filmó en nuestro país. Cabe señalar -quizá cuestión obvia e inevitable- que los filmes de esas décadas estaban inmersos en la lógica del Estado post revolucionario, del positivismo a ultranza y Pitagórico: mente sana en cuerpo sano y por ello tuvo éxito el culto a los “atletas del ring”.

La tercera década del cine de pancracistas contó adicionalmente con una característica que podríamos darle el adjetivo de “un plus”. En las escasas producciones de los treinta, colaboraron a nivel de argumentación, publicidad, fotografía y musicalización, personajes de la vida cultural que en años posteriores tendrían amplia influencia: Gabriel Figueroa, Ernesto García Cabral, Agustín Lara y Salvador Novo –sí Novo, aquel cronista de tacuches chillones, poesía y solapas infinitas-. El estreno de las producciones se realizó invariablemente en el cine Alameda y resaltan los títulos de “Padre de más de Cuatro” y el “Capitán Aventurero”.

Siguiendo el orden cronológico, de 1950 a 1959 se filmaron veintidós producciones, destacando cinco directores: Rafael Baledón, su tocayo Rafael E. Portillo, René Cardona, Chano Urueta y Joselito Rodríguez. Algunas temáticas, se desarrollan en una “lógica” de las secuelas de Rocky Balboa: “La sombra vengadora”, “La sombra vengadora contra la Mano Negra”. “La momia azteca”, “La maldición de la momia azteca”, “La momia azteca contra el robot humano”.

Otras, un poco más originales optan por nomenclaturas distintas, pero no menos descifrables: “La bestia magnífica “El luchador fenómeno”, “Huracán Ramírez”, “El enmascarado de plata” –Santo todavía no figura, se trata de un criminal que puede controlar el rumbo de los huracanes- “Sindicato de telemirones”, “Ladrón de cadáveres”, “Los tigres del ring”, “Secuestro diabólico”, “Furias desatadas”, “El torneo de la muerte”, “El super flaco”, “La última lucha”, “Santo contra cerebro del mal” y “Santo contra hombres infernales”.

Sin duda, el inicio de la época de oro del celuloide enlonado. Los productores podían pagar los servicios profesionales de cualquier actor o filmar en distintas locaciones de Cuba –antes de la revolución- y México. No era extraño ver en los carteles promocionales los siguientes elencos eclécticos: Miroslava, Irma Dorantes Aldalberto Martínez, Joaquín García Borolas. Crox Alvarado, Víctor Junco, Columba Domínguez, Eduardo Noriega, Elvira Quintana y Rodolfo Landa.

La siguiente década marcó el arraigo del género. Aparecen nuevos personajes, muchos creados exprofeso para la pantalla grande por como Neutrón, Tormenta, el Emascarado Dorado y varias mujeres luchadoras. Fue la oportunidad para casi la totalidad de los estetas del ring, para participar en la argumentación y creación de guiones; así como en la interpretación de papeles estelares –inicia Blue Demon su carrera-, secundarios y en muchos casos de relleno; los cuales iban desde ser el guardaespaldas de un doctor maléfico hasta animar botargas de extraterrestres, criaturas nocturnas o momias.

Asimismo, es muy marcada la tendencia de incluir a figuras del incipiente “vedetismo” que le confieren al espectador una ventaja, si se aburrían de los costalazos, podían echarse un taco de ojo con Lorena Velázquez, Elsa Cárdenas, Ana Bertha Lepe, Regina Torne, Lola Casanova, Ofelia Montesco o Begoña Palacios, quienes interpretaban a vampiresas, mujeres fatales y espías seductoras e inaccesibles. A pesar de la pesada dupla de directores Cardona-Urueta, incursionan más de una docena de realizadores, que lo mismo filmaron en Brasil “Dois na Lona” de Carlos Souza Barros que una versión “erótica” de la cinta “Santo en el tesoro de Drácula” interpretada por Aldo Monti y Noelia Noel, titulada “El vampiro y el Sexo”.

Los títulos son tan sugerentes, que es indispensable mencionar algunos: “Santo vs. los zombies”, “Santo en el hotel de la muerte”, “Santo vs. el cerebro diabólico”, “Santo vs. las mujeres vampiro”, “Las luchadoras vs. el médico asesino, “”Las luchadoras vs. la momia”, “Santo vs. el espectro estrangulador”, “Neutrón vs. el criminal sádico”, “Las lobas del ring”, “Blue Demon, el demonio azul”, “Profanadores de tumbas”, “El barón Brákola”, “Santo vs. la invasión de los marcianos”, “Las mujeres panteras”, “La sombra del murciélago”, “El tesoro de Moctezuma”, “Blue Demon vs. Cerebros infernales”, “Blue Demon vs. las diabólicas”, “las vampiras, deseo de sangre”, “Las luchadoras vs. el robot asesino”, “Santo vs. Blue Demon en la Atlántida”, “El Águila descalza”, etc. etc.

En los 70´s, la industria intentó invertir en películas de carácter cosmopolita, por lo que filmó en locaciones de países sudamericanos y Estados Unidos. Se incluyeron actrices extranjeras, tomas aéreas, submarinas y se utilizaban las instalaciones policiacas de la época –incluyendo el cuartel general del Negro Durazo- Las temáticas transitaron de lo esotérico al combate de las mafias internacionales –casualmente siempre ubicadas en Hong Kong- que atentaban contra los tesoros nacionales jamás encontrados. También es cuando hacen su aparición dos nuevas figuras que marcarán el paso en el futuro: Mil Máscaras y Tinieblas “El gigante sabio”.

Los siguientes veinte años, marcaron el declive de las producciones. A excepción de la película “Santo vs. los asesinos de la televisión” la cual tiene una propuesta bastante interesante sobre el uso de los medios de comunicación, la tendencia fue a la baja. Aparecen películas como “Chanoc y el Hijo del Santo vs. los vampiros asesinos”, “El torito de Tepito”, “Máscara contra bikini”, una película en la que actúa Jean Reno “L´homme au masque Dór”, “El Mofles y Canek vs. máscaras y cabelleras”, “Octagón y Máscara Sagrada en lucha a muerte”, “Infraterrestre” y una cinta del año 2005 “Mil Máscaras vs. la momia Azteca” producida en su totalidad en la Unión Americana.

Después de este breve repaso de la cinematografía de la maroma, espero que sean ustedes los que hagan su propio juicio del género cinematográfico. En ésta ocasión no fue mi intención analizar las implicaciones sociales o culturales de la lucha libre llevada a la pantalla, sino poner a su disposición un amplio catálogo de mundos irrealizables en los que la delgada línea entre el heroísmo y la vida cotidiana se diluye. Disfrútenlo.

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3 respuestas a Cinematografía de la maroma

  1. Con todo gusto mi buen Izak, vivo en Toluca y en una de esas si quieres nos descolgamos a la Catedral a una pelea de apuetas o campeonato, me parece que para septiembre habrá cosas interesantes en la agenda pancrasista. Una buenas cheves, unas mentaditas de madre al réferi y unos finos piropos a las “bellas edecanes” o a una amazona del costalazo es cosa que no se puede postergar indefinidamente.

  2. Yzak dijo:

    Vaya! es bueno saber que se aprecia este espectaculo en todos lados!!

    No hay nada, como un viernes por la noche, en la catedral de la lucha libre: la arena méxico!

    cuando estes por estos lares del DF, tendremos que ir para comprarnos unas chelas, gritar unos insultos y comprarnos unas mascaras

    saludos!

  3. Perravida dijo:

    Mis pelis favoritas -y de mi crio tambien- de luchadores son:

    Santo contra las mujeres vampiro
    Santo contra las momias de Guanajuato y
    Las lobas del ring…

    En serio que hasta mi greñudita grita emocionada y se lanza de una cama a otra…su frazada de dormir es su capa y su máscara es la de Batman😛

    Ahhh como me divierto cuando me dice: “Tú eres el hombre lobo y yo soy el Santo, juega conmigo a las luchas”

    jajajajajajajajajajaja

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