Las estaciones de la vida y otras obras del cine coreano

Hace aproximadamente dos años recibí un correo titulado, Las estaciones de la vida, me lo enviaba un amigo que solo comparte lo que cree muy importante y dado que tengo muchas afinidades con él lo abrí con gran expectación, en la medida que veía y leía el contenido la emoción era mayor, las fotografías eran excelentes, lo retratado igual y el texto aunque pertenece a la literatura universal,  en ese momento me recordaba la importancia del conocimiento parcial de la realidad que tenemos cada persona y que nos hace creer que somos poseedores de la verdad absoluta y sobre todo las consecuencias que una conducta así.

Quien había enviado el correo a mi amigo, escribía con letras enormes, NADIE PUEDE MORIR SIN VERLA, ante tantos estímulos decidí  buscarla a la brevedad posible, cuando la encontré me di cuanta de que ya la había visto pero la sinopsis no había sido lo suficientemente efectiva para llamar mi atención, la misma decía: Un monje vive como ermitaño en un plácido templo que flota en el lago. Con él, un niño comparte las miserias y alegrías entre rezos, juegos y hierbas medicinales. Su tiempo esta marcado  por los imperturbables ritmos de las estaciones.

La primavera, un nuevo curso, un despertar similar al aprendizaje del niño protagonista. El verano calienta el corazón y levanta las pasiones con la llegada de una mujer. El otoño simboliza el declive que deja paso a los amargos recuerdos pero con incandescentes cenizas. Mientras que el invierno todo lo congela y nada escapa a su fría mano. La convivencia diaria trascurre en armonía hasta que la crueldad y los deseos desencadenarán trágicos sucesos.

Si bien de manera general da un panorama de los diversos momentos de la película, no da a conocer lo que para mí es fundamental, el trasfondo, le lección confucionista que cada una o uno de nosotros puede aprehender , la reflexión que nos obliga a hacer aunque desconozcamos elementos y significados de una religión tan alejada de nuestro contexto, creo que hay principios universales que están allí y que con un poco de sensibilidad tendríamos que retomar y replantear, no en abstracto, sino en y para nuestra vida personal.

Confirmé además la belleza del lugar, todo se desarrolla en un  templo y sus alrededores,  como en la vida real, un mismo lugar puede ser tan diferente dependiendo de las estaciones, y si eso es con el medio ambiente, ¿por qué no entendemos que la “realidad” humana puede serlo también? ¿Por qué nos pasamos etiquetando a la gente por una impresión que tengamos de ella a priori?

La fotografía en pocas palabras, extraordinaria, para mí además considero en un canto a la beleza natural y a la espiritualidad. En pocas y llanas palabras me enamore de la obra de Kim Ki- Duk, su director.

Así que cuando encontré otras película suya titulada El Espíritu de la Pasión , no dudé en comprarla, no porque hiciera mella en mí aquello de la pasión sino por el director. Hago énfasis en lo anterior porque el titulo original es 3-Iron y en español se cambió, supongo yo,  por aquello de que la gente se sienta atraída por el titulo y compre.

El Espíritu de la Pasión fue otra revelación para mí, ésta se desarrolla en un ambiente urbano, producto del desarrollo capitalista del país  y en especial de la nueva realidad neoliberal.

El film nos muestra condiciones conocidas por nosotros pero no por ello menos  trascendentes y dignas de valorar, de replantearnos si el urbanismo ya analizado y explicado por teóricos desde diversas disciplinas, es a lo que debemos aspirar, si la calidad de vida que deseamos tiene que ver con   la soledad, la violencia intrafamiliar y de los aparatos de justicia, el abandono de los ancianos, la cosificación de la mujer, la incomunicación, el avance científico y tecnológico en detrimento de las relaciones humanas.

En esta película en donde la palabra es casi inexistente, se nos presentan también algunos  signos y símbolos que hacen redimible a la humanidad; la existencia de residuos de solidaridad, de compasión, pero sobre todo de amor, de ilusión  que permiten escapar al cerco impuesto a las mayorías pero que afortunadamente choca con quines no están dispuestos a no ser entes determinados. En lo personal lo último fue lo que más me gustó: la posibilidad de romper el cerco, la postura valiente de hacer prevalecer lo que se cree aunque se esté a contra corriente.

Una tercera película de Kim Ki -Duk que decidí ver fue Por Amor o por Deseo, aleccionadora, preocupante como mujer, como docente, como ser humano, ver la enajenación de las jóvenes que sin tener necesidades económicas se dedican a la prostitución solo para reunir dinero para viajar  se me hace inaceptable, sobre todo porque ya era inaceptable  la existencia de prostitución por la pobreza que vive buena parte de la población mundial o por las redes de tráfico de humanos.

¿Qué ha hecho su sociedad para llegar a esos extremos? Y a partir de allí me di a la tarea de buscar que ha pasado en este país que se supone es de los más “desarrollados” de los que conforman La Cuenca del Pacífico  encabezados por  Japón.

Una de las explicaciones más convincentes la encontré en un artículo de Myong Won Suhr quien al analizar la situación de su país dice: Los rápidos progresos de la ciencia y de la tecnología nos han convertido en miembros de una comunidad mundial, en habitantes de una única ” Aldea global”. Ahora bien, la mayoría de la gente no tiene conciencia de ello, y quines lo advierten a menudo prefieren consagrase a los pormenores se sus afanes cotidianos, en particular a adquirir o conservar su prestigio personal…la dimensión ética  o moral de la educaciones, es  en la actualidad, mucho más pobre que en el sistema antiguo. Aunque los estudiantes tienen hoy en día más conocimientos factuales , su comportamiento es inaceptable para sus mayores.

Finaliza comentando que: Ahora hemos empezado a darnos cuenta en Corea  de que las políticas centradas en el crecimiento económico en todos los terrenos nos han hecho pagar muy caro en el plano moral el olvido de los valores tradicionales.

Para ver que tanta verdad tiene esto basta con ver otra película, Señora venganza, del director Park Chan-Wook, en ella se presenta el caso de una joven que es condenada por el asesinato de un pequeño, situación que era falsa, el asesino era su amante que la obliga a inculparse porque tiene secuestrada a su pequeña hija.

La joven pasa muchos años en prisión y lo que la mantiene con vida es el deseo de venganza y al salir organiza todo de manera que sea multitudinaria, los padres de los niños asesinados, son los encarados de tomar en sus manos la “justicia”. El asesinado había sido maestro de los niños y el dinero lo quería para comprarse un barco, sólo por eso el asesinato de más de 20 niños tenía sentido.

Es una película impactante, muy fuerte, uno quisiera que fuera sólo ficción pero es una terrible realidad, una parte de las múltiples realidades que vive la Corea actual, esa que ha sido mostrada como un ejemplo a seguir por su gran avance económico e industrial, la que se ha visto como un “milagro” por su crecimiento, menos mal que sus cineastas no lo creen así y nos los hacen ver, ya depende de nosotros el profundizar en las problemáticas expuestas. Solo me queda comentar que otra obra de Kim Ki-Duk  es El Arco, espero puedan verla y después la comentamos.

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Una respuesta a Las estaciones de la vida y otras obras del cine coreano

  1. Diego Garciarivas dijo:

    Del director Park Chan, recomiendo también la de Lady Vengeance y la película de Old Boy, que a pesar de la violenia tarantinesca, tiene momentos sublimes.

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