Máscaras vemos

Hay reinos irreconciliables. En nuestro país viven algunos reyes terrenales que se desean mutuamente sequía neuronal y se acusan de los más elementales errores; los conocemos con el nombre de: intelectuales. Un ejemplo muy claro, es la lectura antagónica que realizan Enrique Serna y Carlos Monsiváis sobre la lucha libre: uno la califica de “ramplonería idealizada”, una “idealización de la cultura popular urbana”, “teatro guiñol deprimente y patético” y el segundo lo describe con analogías generosísimas como “teatro de la teología a topes”. Vaya, vaya con la sabiduría de nuestras queridas majestades.

A pesar de lo anterior y de saber que estoy estimulando el populismo y paternalismo intelectual, le compartiré a los “indefensos lectores” una meditación sobre un elemento vital de la lucha libre: la máscara. Ésta, llego al mundo del pancracio de nuestro país en el año de 1934, en una función en la que luchó Luís Núñez “El enmascarado” en la antigua Arena México. Sin embargo, pasaron varios años antes de que el uso de la “tapa” se popularizara; quizá el primero que causó verdadero furor entre los devotos de la maroma fue el maestro de maestros Murciélago Velázquez.

Fue hasta los años cuarenta, cuando aparecieron luchadores enmascarados que le dieron el impulso definitivo: Mr. X, la Bestia Roja, Bum Bum, Black Shadow, El Santo y Blue Demon “El manotas”. En los años sesenta, el surgimiento de infinidad de personajes que alimentaban la industria de la incógnita y la aparición de nuevos materiales produjo la aparición y consolidación de una figura importante de la confección artesanal: Don Ranulfo López. La siguiente década, es considerada como el apogeo en cuestión de calidad, materiales y creatividad de los diseños.

A pesar de las evoluciones que ha tenido la máscara, existen mascareros que han sabido perfeccionar su arte –lo agradece la respetable afición– al utilizar cientos de telas, materiales, colores y quimeras de manera magistral. A manera de Top Ten, podemos mencionar a: Ranulfo López, La furia, Mr. Rolling, Cacao Planning, Alejandro Rodríguez, Ojisan, Leopoldo López, Estrella Blanca, Antonio Martínez y Arturo Bucio. Otros menos conocidos son: Shuhei Harada “Goyo” y Osiris.

Tal variedad de creadores ha motivado la aparición de “catadores” y coleccionistas de máscaras; mismos que hacen un estudio detallado de su historia, anatomía, confección y originalidad. Una tapa puede tener varios detalles: orejas, antifaz, agujetero, aplicaciones, lengüeta y aditamentos. Sin embargo, lo que me resulta de mayor atractivo del exterior de las máscaras son los símbolos; los cuales pueden ser prehispánicos, fuerzas de la naturaleza, científicos, comerciales, políticos, universales, del mal o la santidad.

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Lo más interesante del tema, es que no sólo los luchadores usan máscaras. El anonimato es clave en una nación como la nuestra. “México es un país enmascarado”. Cuando las usamos nos trasformamos; se vuelven nuestros amuletos, tótems; nos protegen, resguardan; nos convierten en otra persona, lo que no somos y deseamos ser; asimilamos sus características y su invencibilidad; nos infunden valor y nos da la oportunidad de tener un alter ego; nos hacen desear lo que nos infunde miedo e inseguridad ¿Y ustedes, usan máscara o cabellera?

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5 respuestas a Máscaras vemos

  1. Pingback: Blue Demon spotted at the Waterfront | Cape Town Daily Photo

  2. Ana dijo:

    Concientemente no uso máscara y sabes? mucha gente me han dicho que le doy miedo precisamente por eso, porque no esperan un trato directo, mirando a los ojos, de frente , claro y contundente, algunos han pensado que es por mi orgullo, prepotencia, engreimiento y muchas otras “cualidades” pero no es así.
    Yo fui criada en el valor de la verdad a costa de todo , y he tratado de ser consecuente con ello aunque eso haya significado enormes problemas en este país de los supuestos y de los enmascarados como tu lo defines.
    . Sin embargo sigo creyendo que si alguna trascendencia tiene la vida es que podamos crecer humanamente, aceptarnos tal cual somos y en esa medida ser consecuentes con el resto de los seres que nos rodean. Por tanto que la o las máscaras nos sirvan para hacer teatro o alguna otra actividad lúdica y no para refugiarnos, perdernos en el anonimato o casi desaparecer de la faz de la tierra.

  3. Perravida dijo:

    Si lo se, seres como un camaleon…es un placer tener a un conocido que este mas alla de las cabelleras y las máscaras y se pueda trasmutar en lo que le plazca…ERES COMO UNA QUIMERA

  4. Diego Garciarivas dijo:

    Yo domino ambas esquinas del cuadrilátero: la técnica y la ruda. Me gustan las peleas de apuestas y he ganado algunas máscaras y cabelleras. Tengo mil incógnitas, celeidoscópicas todas.

  5. Perravida dijo:

    Yo uso máscara…la de “chica malota y sepsi” tengo mi alter ego que es PERRAVIDA. Ahi me siento una mujer fuerte, medio cabrona, que nada ni nadie me lastima…ese es mi tótem, cuando tengo miedo me convierto en ella…aunque en el fondo -tu mejor que nadie lo sabes- sigo siendo una niñota.

    Me gusto la tendencia filosófica que tomó esta entrada.

    Si fuera luchadora me encantaría ser RUDA y no TECNICA…

    JAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJ

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