Catrina Vs. la posmodernidad

Catrina la muerte, no es inmune al tiempo. Nuestra indiferencia ha hecho mella sobre su esquelética silueta. Estamos muy ocupados en mantener todos los “privilegios y ventajas”, que encontramos en la vida diaria: televisión vía satélite, tarjetas de crédito, noticias manipuladas, cirugías plásticas, autos del año, créditos hipotecarios, pagos chiquitos, celulares de nueva generación, partidos de futbol, ropa de diseñador, telenovelas, corruptelas, como para pensar cinco minutos en ella. Nuestro entorno es muchas veces tan inocuo, estéril, superficial y antiséptico que terminamos creyendo que “seguirse viendo joven” durará hasta la eternidad y que la huesuda es puro mito.

Olvidemos por diez minutos el concepto que tenemos sobre ella y enfoquémonos en dos reflexiones encaminadas a abordar el tema bajo perspectivas diametralmente opuestas: el pensamiento prehispánico y el griego.

 Un fragmento de poesía azteca ejemplifica una parte de la lógica del mundo prehispánico sobre la vida y la muerte: “Sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar, no es verdad, no es verdad que venimos a vivir a la tierra”. Morir para nacer; la vida como un estado temporal, transitorio. Según los antiguos los hombres no perecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir; se convertían en espíritus o dioses. Estos dioses eran y habían dejado de ser, estaban vivos pero también muertos; daban vida pero a la vez la quitaban.

Códice vaticano, cultura Nuhua-Mixteca

En la Historia de los mexicanos por sus pinturas, podemos encontrar esta idea “Nuestra morada eterna no está aquí en la tierra. Sólo pro un breve tiempo, sólo el tiempo necesario para calentarnos pudimos osar venir a la tierra por la gracia de nuestros señores”.

Asimismo, la muerte era el preludio de un nuevo comienzo. No hay final; el final es principio de algo nuevo. En términos de Heidegger “el fin contiene ya oculto el principio”. Según Sahagún el alumbramiento se llamaba hora de muerte; pensamiento que se inscribe en una cultura con gran capacidad de observación y evidencia un conocimiento profundo de la naturaleza; de la identificación de la energía vital, de las fuerzas dinámicas del universo: la creación y la destrucción.

Escultura diosa Coatlicue, cultura Mexica

 El mundo es perecedero, pero la energía vital es indestructible. Esto se refleja en la idea de la inmortalidad, que si bien tiene rasgos comunes con la idea cristiana, difiere radicalmente en que la supervivivencia después de la muerte en el mundo prehispánico no depende de un comportamiento moral, ni busca conservar un ideal ético religioso. El infierno esta en esta propia tierra, la cual esta llena de incertidumbre que es regulada por las fuerzas cósmicas llenas de dualidad: por una parte encontramos que Tezcatlipoca es dios de la fatalidad, pero también uno de los dioses creadores.

Presencia de la muerte en el arte prehispánico

Calavera, cultura teotihuacana


Calavera humana, cultura Mexica

Dualidad, cultura totonaca

Recipiente en forma de calavera, cultura Mexica

Como se puede derivar, las ideas del mundo prehispánico tienen una gran sobriedad, pero al mismo tiempo conllevan a un sin número manifestaciones en el pensamiento teológico y las expresiones artísticas –y conste que no mencioné el asunto del Mictlán-. Entonces ¿por qué conformarnos con la clásica imagen y concepto de la muerte que tienen nuestras sociedades? Más aun, si gran parte de nuestro pensamiento es un producto de la convergencia, divergencia y eliminación de ideas ¿por qué desconocemos las bases del pensamiento occidental si gran parte de nuestras lógicas son occidentales?

Para muestra, basta con remitirnos a uno de los pilares de la filosofía y de la concepción del mundo cristiano-occidental y que sin embargo en la mayoría de los casos desconocemos: Platón. En la apología de Sócrates, que forma parte de los Diálogos, Platón da una breve aproximación a la reflexión idealista sobre la muerte. A continuación dos breves párrafos:

Sócrates: “Me conduciría de una manera singular extraña, atenienses, si después de haber guardado fielmente todos los puestos a que me han destinado nuestros generales en Potidea, en Anfípolis y en Delio y de haber expuesto mi vida tantas veces, ahora que el Dios me ha ordenado, porque así lo creo, pasar mis días en el estudio de la filosofía estudiándome a mí mismo y estudiando a los demás, abandonase este puesto por miedo a la muerte o a cualquier otro peligro. Verdaderamente esto sería una deserción criminal y me haría acreedor a que se me citara ante este tribunal como un impío, que no cree en los dioses, que desobedece al oráculo, que teme la muerte y se cree sabio y no lo es”.

“Porque temer la muerte, atenienses, no es otra cosa que creerse sabio sin serlo y creer conocer lo que no se sabe. En efecto, nadie conoce la muerte ni sabe si es el mayor de los bienes para el hombre. Sin embargo, se la teme, como si se supiese con certeza que es el mayor de todos los males. ¡Ah ¿No es una ignorancia vergonzante creer conocer una cosa que no se conoce? Respecto a mí atenienses, quizá soy en esto diferente de todos los demás hombres y si en algo parezco más sabio que ellos, es porque no sabiendo lo que nos espera más allá de la muerte, digo y sostengo que no lo sé”.

Respondiendo la pregunta de Sócrates, se podría inferir y sostener que sí, es vergonzante creer conocer algo que no se conoce, pero ¿Por qué nos encargamos de adjudicarle al proceso de envejecer y a la muerte misma el mote del mayor de los males? Quizá en mucho, la respuesta está frente a nosotros y a nuestra falta de autoconocimiento de prejuicios e inercias que nos embarcan en verdaderas guerras en contra de la naturaleza humana y nos convierten en soldados del consumismo. En lugar de percibir y buscar la verdad de las cosas, terminamos tratando de no tener arrugas o canas, de tener el mayor número de dinero en el banco y propiedades para mantener el “prestigio” social; cosas todas que al momento de que la Catrina llegue a visitarnos no nos servirá para contestar su pregunta ¿Ya te habías olvidado de mí?

¿Ustedes, que le responderán?

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8 respuestas a Catrina Vs. la posmodernidad

  1. La vida del hombre entre el cielo y la tierra es el pasar de un caballo visto a través de una rendija, un instante nada mas. Nada hay que no brote como un borboton y vuelva a la vida con un fervor. Una mudanza les ha dado la vida, una mudanza les ha dado la muerte, no es acaso el gran retorno? Nadie ignora esto, los que han estado allí no hablan de ello y los que hablan de ello no han estado allí, es el confuso rodar de muchedumbres, es desamarrarse de los arcos del cielo. Chuang Tzu

  2. Germán Herrera dijo:

    Mi concepción de la muerte es muy sencilla. Simplemente no creo que haya otra existencia después de dejar de ser.
    En vez de preocuparnos por la muerte nos deveriamos de preocupar por la vida.
    Decía mi madre: – cada quien es arquitecto de su propio destino -. Ciertamente se referia a la actitud que tomamos durante el corto lapso de vida. Disfrutemos la vida al maximo, no con drogas ni babosadas de esas, sino comportiendo con los demás nuestras aventuras.
    Deberiamos dejar de pensar como judíos y comenzar a pensar como humanos racionales.
    Sigamos adelante y no miremos hacia atras.

    Germán Herrera
    Humanidades
    UQRRO

  3. andres dijo:

    hola mejusta de ben de tener bideos

  4. Perravida dijo:

    Ambar no sabes lo mucho que me sirvió este comentario para montar mis ofrendas con mis muchachos. Hicieron un performance del mictlan, el tlalocan, reconstruyeron el templo mayor y la laguna 🙂 PORSUPUESTO GANARON EL CONCURSO. LUego te mando hartísimas fotos

    Los otros montaron un jacal de Emiliano Zapata, todos se vistieron de revolucionarios muertos y cantaron el corrido: LA muerte de ZApata -gracias por enviar el disco- comieron en un comalote y las chicas “hicieron” tortillas y convidaban tacos de mole con pollo a todos los que entraron…FABULOSOS

    El otro grupo reprodujo la Alhondiga de GRanaditas y montaron las cabezas colgando de Hidalgo, Allende y Aldama…colocaron al Pipila y llevaron un estandarte de la virgen de guadalupe, ellos y ellas se vistieron a la usanza española colonial, tambien de muertos claro…FANTASTICO.

    YA se me queman las habas de enviarte fotos. Si me envían el video ganador ni tarda ni peresoza te lo remito. Cuidate muchísimo Ambar. Te quiero un chorro y dos montones.

    GAby

  5. ambar amarillo dijo:

    Tres lugares y destinos señalaban a las almas. Creían que los soldados que muriesen
    en la guerra o prisioneros en poder de sus enemigos, y las mujeres que morían de parto, iban a la casa del sol, que imaginaban el Señor de la Gloria, en donde pasaban una vida deliciosa, que diariamente al salir el sol festejaban su nacimiento y le acompañaban con himnos, baile y música de instrumentos desde el oriente hasta el zenit, que allí salían las mujeres a recibirlo y con los mismos regocijos lo conducían hasta el occidente… añadían que pasados cuatro años de esa vida gloriosa, pasaban las almas a animar nubes
    y aves de hermosa pluma y de canto dulce, quedando ágiles y libres para remontarse sobre el cielo o bajas a la tierra a cantar y chupar flores.
    Los tlaxcaltecas pensaban que todas las almas de los nobles , animaban después de la muerte aves bellas y canoras y cuadrúpedos generosos, y las de los plebeyos comadrejas, escarabajos y otras sabandijas y animales viles…
    Las almas de los que morían ahogados o heridos de rayo, o de hidropesía, tumores, de abcesos o de llagas, de los que morían sacrificados en honor a Tlaloc, dios del agua, iban según decían, a un lugar fresco y ameno de la tierra que llamaban Tlalocan , residencia de dicho dios en donde abundaban de todos los mantenimientos y regalos de la vida…
    El tercer lugar destinado para las almas que morían de cualquier otra enfermedad natural, era el Mictlan o infierno que era según creían, un lugar oscurísimo en el que reinaba el dios Mictlanteuctli y la diosa Mictlancihuatl .Creían según conjuro, situado este en el centro de la tierra; pero no imaginaban que aquellas almas padecieran pena, sino la que acaso les ocasionaría la oscuridad de la habitación.

    Fuente: De la Religión de los mexicanos, Francisco Javier Clavijero, en Lecturas universitarias, Antología de Teotihuacan a los aztecas, Miguel León Portilla, UNAM

    Hay otros testiminios interesantes con respecto a la vida-muerte en el México prehispánico en especial del viaje al inframundo si crees que es pertinente los envío.

  6. Gracias por los comentarios. Efectivamente hice el texto en vitud de esa asusencia de reflexión en la que nos encarrilamos muchos. El archivo de la máscara dual de Tlatilco no pasó por correo, pero yo la tengo en un libro y la escaneo, en general Tlatilco es muy importante para conocer lo orígenes de las culturas del centro de país; en particular me gusta su cerámica llena de “ingenuidad”.

  7. ambar amarillo dijo:

    El texto me gusta por varias razones , una, porque partes de obras representativas del arte mexicano para soportar tu argumentación, si bien la catrina es una de las obras más conocidad a nivel mundial, creo que puede ser un elemento que lleve a otros a buscar, profundizar y gozar con la extensa obra de José Guadalupe Posada considerado por muchos estudiosos como precursos ideológico de la revolución.
    En cuanto a los ejemplos escultóricos duales también son muy interesantes aunque hay uno que sería fundamental, intenté enviarlo pero no me fue posible así que lo envio por separado para ver la posibilidad de incluirlo.
    Es una de las primeras representaciones duales de la cultura mesoamericana, fue localizada en el altiplano central, específicamente en Tlatilco y se ha calculado una fecha aproximada de 1 200 A.C
    Como dices, esta manifestación dual fue muy importante, se aplicaba para explicar las contradicciones y complementos existenciales por tanto si había vida, había muerte, alegría-felicidad, juventud-vejez, felicidad-tristeza, lo anterior pone de manifiesto el nivel del pensamiento del México anterior a la conquista.
    El proceso muerte-vida así como el tiempo tienen una relación cíclica por tanto cada una de estas manifestaciones tiene una relación interdependiente, existe una porque existe la otra, creo que si Morín conociera esto encontraría mucha similitud con su concepción de complejidad que es de las más recientes propuestas epistemológicas occidentales.
    También me gustó porque “lanzas ” propuestas en diversas direcciones, es muy interesante la concepción de alma o almas y hacia donde se dirigian al morir, hay varios textos muy actualizados que ha publicado Arqueología mexicana y que sería interesante tocar en otro texto.
    Todo lo anterior muy interesante pero sobre todo el cuationamiento de la no relfexion contemporánea del proceso vida-muerte y este absurdo de la juventud permanente que nos han creado los distintos aparatos ideológicos del estado, según algunos teóricos, los mass media segun otros.
    Y no solo la juventud sino algo más trascendental que tiene que ver con nuestra porpie existencia y creo que el México prehispánico tiene muchos ejemplos poéticos que relfexionaban en torno a todos estos aspectos:
    Percibo lo secreto, lo oculto
    ¡Oh vosotro señores !
    Así somos
    somos mortales,
    de cuatro en cuatro nostros los hombres,
    todos habremos de irnos,
    todos habremos de morir en la tierra…
    Como una pintura
    nos iremos borrando.
    Como una flor,
    nos iremos secando
    aqui sobre la tierra.
    Como una vestidura de plumaje del ave zacuán,
    de la prciosa ave de cuello de hule,
    nos iremos acabando…
    Meditadlo, señores,
    águilas y tigres,
    aunque fuérais de jade,
    aunque fuérais de oro
    tambien allá iréis,
    al lugar de los descarnados …
    Tendremos que desaparecer,
    nadie habrá de quedar.

    En cuanto a lo que le diríamos a la muerte si se presentara en este momento creo que sería:

    Segura estoy señora
    que tu misión debe ser cumplida
    y esta cercana.
    No me opongo a ello
    porque en muchos sentidos
    mi vida ha sido plena,
    solo hay un dolor que
    me embarga y quiero un poco
    de tiempo para cumplirla,
    y es terminar de recuperar
    la mitad del alma
    que tenía perdida.

  8. Perra dijo:

    Mi eterna y querida amiga. Tu que siempre acompañaste mis pasos, vámonos cuando tu quieras, pero primero vamos a hecharnos unos pambazos.

    Si he de morirme pos que de una vez me lleve la pelona. “Y que me entierren en la sierra al pie de los magueyales”

    Hoy es un buen día para morir.

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