Lo que la “cultura” se llevó.

En México abundan los todologos. Expertos en acumular injusticias, contradicciones y dilapidar las pocas cosas de las que todos formamos parte como la cultura; un derroche que la ha covertido en un producto susceptible de comercio irracional y alejado de una concepción democrática y universal: la cultura como un proceso social permanente que conlleva a transformaciones y beneficios para un amplio sector de la población.

Es cuestión común –y explicable- que durante un siglo la noción de cultura para el Estado Mexicano no haya sufrido alteraciones importantes. Fue y sigue siendo una concepción ecléctica, arcaica; provocando con ello que se interprete -en planes de desarrollo, leyes, instituciones y proyectos- que la cultura son el patrimonio tangible y monumentalista, los productos y el trabajo de sólo algunos sectores del campo cultural.

En pocas palabras, existe una concepción oficial de la cultura que ha generado diversos estragos que van desde la transfiguración de la historia hasta el desvío y dilapidación de cuantiosos recursos públicos. Sólo para dar un ejemplo mencionaré un caso particular: los archivos hemerográficos del país; los cuales por no estar dentro de las “acciones prioritarias” de las autoridades culturales y educativas están al borde del olvido total; pues no sólo está en entredicho su conservación sino que se explota el producto de su digitalización por parte de empresas extranjeras como Paper of Record (hasta 2008) y Google.

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Primera Plana del periódico El Demócrata; 20 de septiembre de 1921. Fuente: Paper of Record.

Un caso muy representativo pero nulamente conocido es el Archivo General de la Nación. Para comenzar, sin mediar explicación lógica, éste es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación; en segundo término se enfrenta a dificultades inherentes a las administraciones públicas a la mexicana como falta de presupuesto, burocratismo y corrupción –presentaré un ejemplo de ello-.

El primer Informe Experto sobre la Situación del Patrimonio Documental de América Latina, elaborado por la Fundación Histórica Tavera de Madrid, España, por encargo del Banco Mundial y la Organización de Estados Americanos, nos dice a la letra: “El caso del Archivo General de la Nación de México ilustra la situación del país… ha visto reducido su presupuesto en proporciones nada desdeñables… dato preocupante si se tiene en cuenta que las asignaciones regulares hasta la fecha resultaban ya claramente insuficientes. Y según nuestras informaciones este recorte representa un serio obstáculo para algunos de los proyectos a largo plazo que tiene en marcha el AGN, especialmente para aquellos que, como los relacionados con la renovación tecnológica, exigen inversiones altas y constantes.”

Para afianzar el desastre, en su momento la Asociación Mexicana de Historia Económica denunció que en “En México, Paper of Record recibió los fondos de la Biblioteca y la Hemeroteca nacionales digitalizados por la empresa Cold North Wind de México. Esta empresa fue una filial de Cold North Wind, la compañía canadiense editora de Paper of Record, establecida en conjunto con Carlos Álvarez del Castillo Gregory, dueño del periódico tapatío “El Informador”. El proceso fue similar en países como Estados Unidos y Canadá, de tal modo que Paper of Record se convirtió en un vasto repositorio digital de periódicos antiguos”. En diciembre de 2008 se consolidó la compra de Papaer of Record por parte de Google.

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Portada del “Agricultor Mexicano y Hogar”; diciembre de 1919. Fuente: Paper of Record.

Lo anterior, significa que los recursos públicos destinados para digitalizar el acervo del Archivo General de la Nación fueron otorgados a una empresa extranjera que al final no entregó la información al gobierno mexicano y además vendió dicho acervo a Google; empresa que en la actualidad cobra $4 dólares para consultar un artículo y $16 por diez accesos a cualquier nota de periódicos, revistas o semanarios. Que buen negocio, más ruin, imposible. Adicionalmente, los directivos del Archivo General aplican estrictos controles que sólo dan acceso a su riqueza a un grupo específico bajo sus propias reglas y ofertan los bienes culturales a precios de miedo, por ejemplo: reproducción de microfilm $670 pesos; sesión fotográfica (10 fotos) $1,218; filmación por día $7,676 (Cuotas de recuperación aprobadas por la SHCP para el cobro de derechos y productos)

En contraparte, cuando en México no se tiene acceso electrónico o físico a semanarios como Multicolor o Revista de Revistas; en sitios electrónicos como el de la Biblioteca Nacional de España, se puede acceder a la totalidad de números de publicaciones de la misma época. Sólo para poner un ejemplo, mencionaré el semanario Nuevo Mundo, el cual está debidamente digitalizado y convertido a PDF con buena calidad. Para muestra, les comparto algunas de sus portadas correspondientes a los años 1929 y 1931.

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Una respuesta a Lo que la “cultura” se llevó.

  1. ambar amarillo dijo:

    Mil gracias por la información aunque sea acerca de tan mala noticia. Si bien es cierto que ya desde el siglo pasado Luis González y González hacia un recuento de todos los problemas que encontraba un investigador para acceder a los archivos, tambien asentó en El Oficio de Historiar que ” El gobierno de la República presidido por Miguel de la Madrid ha se mejorado notablemente los servicios bibliotecarios y digo yo, de los archivos…Pese a los últimos adelantos, perdura una antigua, bella y onerosa costumbre mexicana: la de colecciones particulares de impresos y manuscritos hechas a la medida de los intereses de sus hacedores”.
    Como puedes ver siempre había sido una práctica específica, la información siempre ha sido una poderosa arma de contro social. Y lo que señalas en tu texto tiene que ver con esta antigua práctica y sobre todo con las diferentes manifestaciones de globalización cultural y económica.
    Quién podrá investigar si no tiene los recursos suficientes? para quién entonces trabajarán los investigadores, los histoiadores? la globalización es continua y acelerada, a los que nos interesa debemos trabajar para pugnar porque en los próximos gobiernos estatales se apliquen o creen políticas públicas que atiendan este aspecto.

    Un abrazototote

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