¿Por qué te tapas?

Poeta: Margarito Ledesma.

Obra: Diego Rivera.

Al pasar junto a mi lado,
te tapas con el rebozo.
¿Pues qué crees estoy sarnoso
o que estoy descomulgado?

Pues no tengo nada de eso,
pues mi defecto mayor
es el tenerte este amor
que sin miedo te confieso.

Si no tienes voluntad
siquiera de contestarme,
yo creo que no hay necesidad
ni menos de avergonzarme.

Mucho menos todavía
de enredarte en el rebozo,
pues ya desde el otro día
te dije no estoy sarnoso.

La gente se entiende hablando
y aunque digas no me quieres,
yo he de seguir batallando,
porque así son las mujeres.

NOTA. Fíjense y verán cómo Tula ha agarrado la mala
imposición de taparse con el rebozo cuando me encuentra,
y por eso se lo digo aquí tan clarito, pues es una falta muy
grande de educación. Eso sólo se queda para la gente sin
ninguna crianza; pero se me afigura que sólo lo hace por
quedar bien con los demás y por hacerse grande, pues cómo
no le iba a gustar que yo la mire bonito.

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5 respuestas a ¿Por qué te tapas?

  1. Gaby Morales dijo:

    Les dejo unas fotos de Chamacuero🙂 una verdadera aventura

  2. ambaramarillo dijo:

    Como constaté que la memoria suele fallar, y de a feo, diría Margarito Ledesma, llegando ayer a casa busqué su libro y vi que debo hacer precisiones, no es poeta involuntario sino humorista involuntario y si bien lo publicó el gobierno de Guanajuato lo hizo a través del municipio de Comonfort por lo menos para la decimonovena edición. Aprovecho para compartir el famoso:

    PLEITO DE COBIJAS.

    Pues hoy amaneció la novedá
    de que don Juan, el tío de las Clavijas,
    tuvo un tremendo pleito de cobijas}
    con su mujer, la güera Soledá.

    Dicen que se acostaron muy temprano,
    porque desde en la tarde ya hacía frío,
    sin que hubieran tenído ningún lío
    y los dos de un humor bastante ufano.

    Mas parece que, ya en la madrugada,
    don Juan quiso voltiarse de ladito,
    y jaló las cobijas un tantito,
    y dejó a la mujer descobijada.

    Dona Chole, al sentirse en ese plan,
    trató de remediar la situación,
    y le dió a las cobijas un jalón,
    y sin querer, descobijó a don Juan.

    Y don Juan, todavía medio dormido,
    sin saber ni la causa ni el origen,
    gritó con fuerte voz:”¡ No descobijen!”,
    y jaló el cobertor y echó un bramido.

    Y doña Soleda, muy asustada,
    entre dormida aún y entre despierta,
    sintió que la dejaban descubirta
    y le dió otro jalón a la frazada.

    Mas don Juan, a su vez, muy sorprendido
    y todavía entre sueños y algo inerte,
    les dió las las tilmas un jalón tan fuerte
    que también doña Chole dió un bramido.

    Y como eran dos voluntades
    que jalaban por rumbos diferentes,
    llegaron a ponerse tan renuentes
    que de una colcha hicieron tres mitades.

    Lo peor es que, al estarse jaloniando,
    a oscuras y enojados de ribete,
    no dejaron de darse algún moquete,
    y dicen que ya se andan divurciando.

    Mas la culpa de tales asonadas
    y de tales disgustos cobijeros,
    la tienen los demontres de obrajeros,
    por hace tan angostas las frezadas.

    ¡Ojalá que el gobierno les exija
    tejer frezadas competentes,
    que tapen bien a las dormidas gentes
    y eviten esos pleitos de cobijas.

    Siguen a la pesía dos notas aclaratorias que son muy interesantes pero que me tomaría mucho tiempo trascribir, los invito por tanto a ir la fuente original.

  3. ambaramarillo dijo:

    Cuando digo que Margarito Ledezma es poeta involuntario, no lo estoy menospreciando ni mucho menos, sólo repetí el titulo del texto que fue parte de mi biblioteca hace muchos años y es el mismo titulo del que tengo ahora.

  4. Diego Garciarivas dijo:

    Leobino Zavala al igual que decenas de poetas líricos -erroneamente clasificados como populares- que ha tenido nuestro país; en mi opinión constituye lo que alguna vez Herder definió como poetas de la naturaleza (Natupoesie) los cuales tienen un sentido intuitivo y una sabibiduría que no se aquiere a traés de la educación formal (Zavala era Notario, pero no sé si la sabiduría seacompatible a cualquier principio jurídico)

    Cuando lei “Poesías, de Margarito Ledesma (humorista involuntario)” en una versión electrónica que encontré en un golpe de suerte en la página de la UNAM, percibí a una persona con un vital y pragmático sentido de la vida y claro, de un humor involunatrio.

  5. ambaramarillo dijo:

    Que bueno que retomes a Margarito Ledezma, poeta involuntario, hace tiempo pensé en escribir acerca de su obra porque despúes de mucho años logré tener un ejemplar nuevo, lo editó el gobierno de Guanajuato y me lo regaló un ex alumno, me muero de risa con el de Romero y Julieta o con El Pleito de cobijas, quizá pronto me aníme y te lo envíe.

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