Los derechos de autor son nuestros derechos.

Hayde Lachino

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Desde que me vinculé a la danza una situación se repite con regularidad, más de lo que fuera deseable: la violación de los derechos de autor de los creadores.


En el ámbito de la danza existen individuos que sin escrúpulos plagian el trabajo de sus compañeros y al decir esto no me refiero a una idea, sino a secuencias de movimiento completas y en los casos más descarados, incluso a todo el diseño espacial y de movimiento. Esto ocurre no sólo con el trabajo entre mexicanos, también se dan los casos de “artistas” que francamente se la pasan plagiando obras de creadores de otros lugares en el mundo, sin considerar que hoy en día, en un mundo hipercomunicado la posibilidad de que los autores originales se enteren es más que factible y con ello se exponen a una demanda en tribunales internacionales por violar los derechos autorales de otros.

Lo lamentable de todo esto es que en nuestro país los coreógrafos y bailarines no ejercen los derechos autorales que por ley les corresponden porque se desconoce el marco legal que los protege y va siendo hora de hacerlo valer y dejar de lado el estado de resignación al cual muchos se auto confinan.

Veamos los contenidos generales de la ley vigente en nuestro país sobre Derechos de Autor.

En primer lugar se trata de una ley federal por tanto tiene vigencia en todo el territorio nacional y protege todas aquellas creaciones originales susceptibles de ser divulgadas o reproducidas en cualquier formato o medio.

Las obras de danza están protegidas por esta ley, no así ideas en sí mismas, formulaciones, conceptos, métodos o principios.

Un aspecto importante, es que en cuanto una obra es dada a conocer por primera vez al público, inmediatamente genera derechos de autor, esto quiere decir que aún si la coreografía no ha sido registrada ante la institución competente, por el sólo hecho de tener una función pública ya se reconoce la autoría de quien la creó. Aunque siempre es mejor tener registrada la obra ante el Registro Público del Derecho de Autor. Se considera que una obra ha sido divulgada si “…han sido hechas del conocimiento público por primera vez en cualquier forma o medio, bien en su totalidad, bien en parte, bien en lo esencial de su contenido o, incluso, mediante una descripción de la misma…” (Art. 4).

También se reconoce que las obras pueden ser producto de creación individual, de colaboración o colectiva, este punto es importante, porque cada vez más las nuevas formas escénicas obligan a trabajos colectivos o en colaboración y es importante que los involucrados sepan que todos ellos tienen derechos sobre la obra en la que participan, siempre y cuando “…su elaboración se funde en el conjunto con vistas al cual ha sido concebida, sin que sea posible atribuir a cada uno de ellos un derecho distinto e indiviso sobre el conjunto realizado…” (Art. 4).

La ley también protege el trabajo creativo realizado en otros países, ello gracias a los convenios y tratados internacionales que México ha firmado.

Se considera que los derechos de autor son derechos morales, esto implica que son inalienable, imprescriptible, irrenunciable e inembargable. Eso es, están unidos a la persona del creador. La ley incluso considera los derechos de los bailarines sobre su interpretación en una obra.

La Estado mexicano ha creado el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAutor), que es la instancia ante la cual se puede registrar la obra, pero también y en caso de violación de derechos de autor, proceder en consecuencia. Cada uno de estos trámites es muy simple y en el caso de denuncias por violación de derechos, el trámite tiene un costo de verdad muy accesible.

Los servicios que ofrece el Instituto son, registro de obra, asesoría jurídica, protección contra violación del derecho de autor y arbitraje.

Los datos para contactar a INDAutor son 3601-8210 y 3601-8216, interior de la República 01 800 228 3400

infoinda@sep.gob.mx y la página web en donde encontrarás toda la información es: http://www.indautor.sep.gob.mx:7038/
De lo que se trata es de dejar de ser pasivos y que comencemos a exigir el respeto a nuestros derechos en todos los ámbitos, incluido el de la creación.

(La Ley Federal del Derecho de Autor la encuentras en http://biblional.bibliog.unam.mx:8080/lenya/bib/live/servicios/reprograf…)

 

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