Alfonsina Storni, su vigencia.

Alfonsina nació en 1892 en Suiza, vivió en Argentina y murió en 1938, su poesía tiene un carácter que ahora llamaríamos genérico, fuerte, denunciante, pero en lugar de más adjetivos, juzguen por ustedes misma(os).

Veinte siglos.

Para decirte, amor, que te deseo,
sin los rubores falsos del instinto.
Estuve atada como Prometeo,
pero una tarde me salí del cinto.

Son veinte siglos que movió mi mano
para poder decirte sin rubores:
“Que la luz edifique mis amores”.
¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
Pasan las flechas sobre mis cabellos,
pasan las flechas, aguzados dardos…
¡Son veinte siglos de terribles fardos!
Sentí su peso al libertarme de ellos.

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Queja

Señor, Señor, hace ya tiempo, un día
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, la poesía.

Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera,
y el verano de nuevo persistía,
y el otoño me hallaba con mi espera.

Señor, Señor: mi espalda está desnuda:
haz restallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos.

Que está la tarde ya sobre mi vida,
y a esta pasión ardiente y desmedida
la he perdido, Señor, haciendo versos.

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Pasión

Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es poca.
No son dioses, ¿qué quieres?, son apenas humanos.
Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
el hombre en cuya llama quisieras deshacerte
¡como al golpe de viento las columnas de humo!
La mano que al posarse, grave, sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de tus senos.
¡Y la mirada grande, que mientras te ilumine
te encienda al rojo blanco, y te arda, y te calcine
hasta el seco ramaje de los pálidos huesos!

Hombre pequeñito, hombre pequeñito…

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario, que quiere volar…
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé un cuarto de ala;
no me pidas más.


.
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Hace unos años se cantaba con mucho añoranza una canción que hacia alusión a esta poetisa, Alfonsina y el mar es el titulo y la cantaba como nadie, me refiero a Mercedes Sosa.

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