Repensando a José Vasconcelos

Texto: María del Pilar Torres

El hombre es un ser en el tiempo, un ser biográfico. La naturaleza humana es algo que el hombre determina con sus actos, por lo que hay quienes lo entienden como el arquitecto de su propio destino, el escritor de su biografía. Algunos logran que esa biografía también sea historia. Vasconcelos es uno de ellos, pues su historia personal, resulta ser también uno de los pasajes más significativos de memoria de México.

Vasconcelos. Constructor de mitos.

La historiografía mexicana, en su versión oficial, rica en mitos y “mitotes”[1], en héroes y villanos, patriotas y traidores, dificulta que los mexicanos conozcamos nuestro pasado y sus matices. A cambio, nos presentó personajes etéreos, perfectos e infalibles, que enfrentaban a terribles y despiadados enemigos de la patria. Lo que el historiador Luis González ha llamado “historia de Bronce”, como la que durante años permeó la conciencia de la sociedad .[2] En esta, Vasconcelos difícilmente tendría un lugar preciso.

José Gaos, amplio conocedor de la cultura mexicana, dijo que hay dos tipos de intelectuales: los que tiene una sola idea a la que le dan vueltas y a la luz de la cual observan la realidad, y los que tienen una multiplicidad de ideas que van modificándose conforme a la realidad. Vasconcelos -constructor de mitos, buscador de la verdad- es de los primeros.

Se trata de un filósofo para quien la sabiduría no se trata solo de buscar lo bello lo bueno o lo uno, sino de vivir en concordancia con esa búsqueda e lo bueno y lo bello. No solo buscar ciertas verdades, sino vivir según esa búsqueda.

Son muchas las cosas que hay que decir, y sobre todo las que hay que pensar acerca de Jose Vasconcelos, por lo tanto, cualquier intento resulta insuficiente, pues se trata de un hombre que supera su obra y todo lo que sobre el se dice. No se escriben artículos sobre Vasconcelos, más bien, se evoca al personaje, se piensa al filósofo, se charla con el intelectual, se lee al escritor y al mismo tiempo se conoce al hombre de carne y hueso con tal familiaridad que el lector casi puede tocarlo con los ojos como si fueran manos. Se toma como pretexto su vida para pensar en el México con el que soñó y en el que algunos sueñan.

Vasconcelos era un hombre de espíritu crítico y libre. Convencido de que no hay más límite que el hacer y el pensar, quiso transmitir su convicción a todos los mexicanos.

Si se evoca a Vasconcelos, el educador, se recuerda al creador del escudo y lema de la universidad, al gran impulsor y autor intelectual del muralismo mexicano, al creador de la ley general de educación y de la secretaria de educación pública. Pero todos estos hechos son efectos de una causa que está en su pensamiento filosófico.

En sus obras filosóficas, precursoras de lo que hoy llamamos postmodernidad, realiza una hermenéutica de los elementos fundamentales de los pensamientos hinduista y budista por su potencialidad metafísica y su contenido filosófico. Parte de este ultimo es el interés ya postmoderno, de superar las dicotomías presentes en la filosofía, como la que hay entre sujeto y objeto, occidente y oriente, etc. La filosofía –dice- no es solo occidental u oriental, es simplemente filosofía.

Resulta hasta cierto punto común la pregunta de si existe o no filosofía mexicana en general, y una filosofía de Vasconcelos en particular. No pocos comentadores coinciden en señalar que los discursos del Vasconcelos político son demasiado conceptuales; los ensayos del intelectual, demasiado líricos; sus cuentos muy “filosóficas” y su filosofía muy literaria.

Todas estas críticas provienen de una exigencia modernista de rigor y academicismo, que no encontramos en este autor. Pero, desde la perspectiva contemporánea, o al menos desde la ruptura que suponen pensadores como Nietzsche frente a la idea anterior, José Vasconcelos cumple con el ideal de compromiso con la vida, con el hombre concreto e individual que encuentra o, al menos, busca repuestas ante los acontecimientos y experiencias de la existencia.

Citaremos al Maestro Alfonso Reyes en una carta que le escribe a su amigo Vasconcelos, con respecto de una obra que don José le envío, para revisión, antes de ser publicada.

“José: Debo hacerte dos advertencias, mi experiencia de lector me las dicta: Primera. Procura ser mas claro en la definición de tus ideas filosóficas, a veces solo hablas a medias, ponte por encima de ti mismo., no te dejes arrastrar ni envolver por el curso de tus pensamientos. Para escribir hay que pensar con las manos también, no solo con la cabeza y el corazón. Segunda. Pon en orden sucesivo tus ideas: no las incrustes la una en la otra. Uno es el orden vital de las ideas, el orden en que ellas se engendran en la mente, y otro el orden literario de las ideas, el que debe usarse como un lenguaje universal cuando lo que queremos es comunicarlas a los demás”.

No le faltaba razón al gran Reyes, y es que Vasconcelos no es un autor fácil de entender.

Bien podría afirmarse que luego de su muerte viene un olvido de más de 30 años. Con excepción del Ulises Criollo y La raza cósmica, sus obra son vuelven a ser editadas, por lo que todo aquel que quería estudiarlo tenia que recurrir a las librerías de lo viejo, a los despachos de los abuelos o tal vez al as bibliotecas que él mismo inaugurara varios años atrás. Después de Conocer algo de su vida, nos atrevemos a decir que no solamente es lógico que se le haya . Seguramente hubiera preferido el olvido a la institucionalización histórica. De esas historiografías que se hacen por decreto presidencial.

Podemos decir que desde el concepto moderno occidental de filosofía, no es el de Vasconcelos un pensamiento filosófico, academicista ni riguroso. Y que desde el concepto de historia oficial, Vasconcelos no es un Héroe de la Patria.

Sin embargo, hay una característica esencial en su pensamiento y más aún, en su obra, que le asemeja a la filosofía propiamente dicha: la inconformidad. La auténtica filosofía emana de la capacidad de asombro, ante lo que se presenta como inexplicable y es siempre problemática. Aquella para la cual la pregunta es y será más importante que la respuesta.


[1] DEL ARENAL, Jaime. “Desmitificación de la historia de México”. Revista ITSMO. Año 34 no. 34. Universidad Panamericana. México 1992.

[2] ROSAS, Alejandro. Mitos de la historia de México: de Hidalgo a Zedillo. Planeta. México, 2006. 323 p.p.

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Una respuesta a Repensando a José Vasconcelos

  1. perravida dijo:

    Hola Diego! ha pasado mucho tiempo en que no te escribía y hoy sentí unos deseos enormes de hacerlo. Es tu cumple! Deseo para ti todo un mar de cosas buenas y bellas, quisiera darte un gran abrazo personalmente. Espero que este año tomes rumbos hermosos, sueñes y materialices todas las cosas maravillosas que puedes tener en la vida.

    No te revientes mucho, todo con moderación es más sabroso jejejeje, recibe un fuerte beso y que tu vida sea plena.

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