Tikal, el viaje, toda una aventura.

Después de hacer un recorrido por los Altos de Chiapas y parte de la zona de la selva con un grupo de estudiantes, decidí ir a una agencia de viajes en Palenque para ver los paquetes que ofrecían al público porque pensaba regresar al año siguiente y entre ellos estaba uno a Tikal, era corto, un viaje de tres días, el precio me pareció razonable así que pregunté si tenían una salida para el día siguiente, como la respuesta fue, sí, en ese momento me reuní con los 43 estudiantes y una compañera de la universidad, que además era autoridad. Les comenté la necesidad de quedarme y que ellos regresaran solos, finalmente sólo era esa noche que viajarían sin mi presencia, todos llegamos al acuerdo de que no había problema así que, a buscar hotel e informar en la agencia a donde debían pasar a recogerme.

Puntualmente me recogieron, después a varias personas más y tomamos la carretera hacia Frontera Corozal, a mitad del camino pasamos a desayunar a una cabaña a la orilla de la carretera -por cierto un magnífico desayuno- y continuamos hasta llegar al embarcadero y abordar la lancha que medio se ve en la fotografía de abajo y se ve así porque lo que me interesaba era el paisaje.

Nos acomodamos varias personas, la mayor parte extranjeros y a mí me “encargaron” con los lancheros, parece que era la única que viajaba con el servicio de una agencia, además me dieron 5 dólares para que pagara el trámite de permiso de internamiento. El recorrido es hermosos y aleccionador, en lugar de tomar hacia Yaxchilán, ruta que he hecho innumerables veces, ahora fue al lado contrario, hacia Bethel que es la primera población guatemalteca al cruzar el río.

Además de admirar el paisaje en general y el anchuroso Usumacinta, fui corroborando la gran destrucción de la selva en la rivera correspondiente a nuestro país que contrasta con lo conservado de la vegetación del lado guatemalteco, y no es porque tengan planes de conservación sino que para ellos es una zona casi deshabitada. Otra de mis ocupaciones fue observar a todos los pasajeros, a los jóvenes japoneses haciendo gala de lo más sofisticado en tecnología, a unos alemanes que llevaban un equipaje increíble, parecía que llevaran toda una orquesta en innumerables y enormes cajas.

En un determinado momento vi a un hombre que estaba sentado frente a mi, leía una revista de Arqueología Mexicana y pensé para mis adentros, es de los míos, así que algo le comenté e iniciamos una plática acerca de aspectos arquitectónicos, de repente una joven nos preguntó si sabíamos algo acerca de la zona arqueológica, ambos contestamos que sí y desde ese momento hicimos un equipo de cuatro, nosotros dos, mexicanos, una colombiana y su novio francés que estudiaban un doctorado en la Sorbona y la plática se puso muy interesante.

Finalmente desembarcamos en un lugar en que no había siquiera un pequeño puente de madera, de la lancha había que saltar a la orilla que además tenía lodo pero en fin, a subir una pequeña cuesta hasta llegar a unas casas en las que había hamacas, venta de refrescos, agua y frituras para esperar la llegada del autobús que nos llevaría a Flores. Después de aproximadamente una hora, llegó un minibús y subimos.

El viaje fue cansado, un poco incómodo pero seguro, la mayoría durmió, yo como siempre, prefiero ir viendo todo, no perdiendo detalle. Llegamos a Flores alrededor de las 3 de la tarde, dejaron a cada quien en su hotel y nos informaron que teníamos la tarde libre. Mis recién conocidos y yo acordamos comer juntos pues ya sabíamos cual era la especialidad gastronómica y en que restaurante podíamos encontrarla.

Lago Petén Itzá

La comida fue muy buena, pero lo mejor fue que, durante la comida-charla se acercó una mujer y nos preguntó ¿De qué parte de México vienen? el arquitecto dijo que del DF y yo de Querétaro, pues resultó que la dueña del restaurante era mexicana y tiene muchísimos años de vivir allá. Así que nos invitó a que esa noche fuéramos sus comensales, era 24 de diciembre y como buena mexicana quería que nos reuniéramos los paisanos.

Acordamos que iríamos y fue una celebración muy buena, pedida de posada, comimos tamales, tacos , nos tomamos unos ponches y no podía faltar la marimba, como a mi me gusta mucho esta música, la disfrute en grande.

Al día siguiente a las 5 de la mañana salimos rumbo al parque nacional en que se localiza la zona arqueológica de Tikal. A la hora de bajar del autobús nos notificaron la hora de regreso a la ciudad y que cada uno hiciera el recorrido como pudiera.

Como nosotros ya habíamos hecho grupo decidimos iniciar el recorrido, lo primero que vimos fue una enorme y bella Ceiba, por lo alta que es, me fue imposible tomar una fotografía completa, la admiramos por buen rato y comentamos la importancia de este árbol para la cosmovisión maya.

Así que continuamos por la calzada Méndez para llegar a la Acrópolis Central, en ese punto el arquitecto se despidió de nosotros y nos dijo que más tarde nos buscaría, sólo alcance a ver que llevaba un morral y en el asomaba un instrumento musical.

 

Finalmente llegamos a la acrópolis central y bueno, me quedé sin palabras, por fin cumplía uno de mis sueños más anhelados, estar parada allí, frente a los edificios más verticales, altos y bien conservados construidos en el área maya, recordar los versos y la prosa de Neruda con respecto a Machu Pichu me llenaron aún más de emoción:

Me sentí infinitamente pequeño en el centro de aquel ombligo de piedra, ombligo de un mundo deshabitado, orgulloso y eminente, al que de algún modo yo pertenecía. Sentí que mis propias manos habían trabajado allí en alguna etapa lejana, cavando surcos, alisando peñascos.

Me sentí chileno, peruano, americano. Había encontrado en aquellas alturas difíciles, entre aquellas ruinas gloriosas, una profesión de fe para la continuación de mi canto (Confieso que he vivido)

Por supuesto que conozco casi todas las demás ciudades mayas prehispánicas abiertas al público y algunas que no, por cierto bellísimas, pero para estar en Tikal tuve que esperar años, cuando en los 90’s atravesé en varias ocasiones Guatemala, el Petén era de laz zonas más problemáticas por la inseguridad, no sabía uno con quién había más problemas si con el ejército guatemalteco o con la guerrilla, así que tuve que esperar.

 Templo No 1 El gran jaguar.

Construido con los elementos arquitectónicos mesoamericanos, talud y tablero, las escaleras son muy angostas y flanqueadas por anchas alfardas, como en otras ciudades del área, el templo es pétreo y esta rematado por crestería, la verticalidad hace peligroso el ascenso por ello está prohibida.

 Templo No. 2

Frente al edificio del Gran Jaguar esta este al que se le conoce como edificio número 2, a diferencia del anterior, la escalinata es muy ancha y en un costado tiene una estructura de madera por la que puede uno subir y admirar toda la acrópolis, lógicamente nosotros no perdimos la oportunidad.

Desde allí pudimos ver este panorama, gran cantidad de estelas y altares que fueron erigidos al frente de los diversos edificios, algunos y algunas han sido cubiertos para evitar que las lluvias constantes, los deterioren.

En esos momentos recordé Ki: El drama de un pueblo y una plata, el maravilloso texto que escribió Fernando Benítez en la parte que dice: Es pues natural que el maya, para no enloquecer opusiera al espantoso desorden la medida cósmica, el registro del tiempo por el tiempo mismo y lo impusiera como un enorme péndulo que todo lo llenara, en medio de la selva. Ningún pueblo de la historia – dice Thompson- ha tenido un interés tan absorbente en el tiempo como lo tuvieron los mayas, y ninguna otra cultura desenvolvió nunca una filosofía que llegara a abarcar temas tan poco usuales.

La preocupación por el tiempo, que tuvo sus orígenes en la necesidad de proporcionar al campesino un calendario agrícola lo más exacto posible, evolucionó hasta constituir una obsesión desligada de toda función práctica.

Acrópolis Central

Continuamos nuestro recorrido y llegamos al edificio V, en principio yo no quería subir porque llevaba una bolsa que era estorbosa para subir adecuadamente, debido a la verticalidad del edificio, mis acompañantes empezaron a ascender y más o menos a la mitad se detuvieron y el francés empezó a gritarme para que lo ayudara, a su novia le dio vértigo y no podían subir, ni bajar, así que subí, empecé a tranquilizar a la muchacha y toda una odisea pues casi sólo podíamos usar un brazo para sostenernos y el otro para ayudarla, finalmente lo logramos y ella se abrazó a mí, supongo a manera de agradecimiento.

Templo V

 

Esta serie de edificios debieron tener una función administrativa, son bajos y con tendencia a la horizontalidad, en uno de ellos pudimos ver algunos mascarones.

Es de grandes proporciones, quedan algunos restos de estuco y también de la pintura original, supongo es una representación de chac, que tiene fracturada la voluta característica de la deidad de la lluvia

Finalmente llegamos al templo IV, el más alto del conjunto y para mi sorpresa, la acompañante colombiana decidió subir, a pesar de lo sucedido poco antes, claro que en este caso el ascenso en más benigno y ayudó a que llegáramos bien los tres a la cima, creo que ha sido de los momentos más plenos de mi existencia, en total silencio observamos la inmensidad de la selva y el resto de edificios altos de la ciudad cuya crestería compite con la selva alta.

La gama cromática del verde era increíble y creo que algo se puede apreciar en la fotografía siguiente, en verdad tenía razón los impresionistas acerca de la inexistencia de colores sino que estos dependían de la cantidad de luz que reciban. Como era época de lluvias, el sol llegaba filtrado por las nubes y el espectáculo impresionante así como el ruido de la selva.

No se cuanto tiempo permanecimos disfrutando esta vista, hasta que llegaron gentes que interrumpieron nuestro diálogo silente con la inmensidad y decidimos bajar y continuar con la visita.

 Vista desde el Templo No.4

Por todas partes es fácil encontrar animales silvestres pero sobre todo en el estacionamiento en donde se encuentran los múltiples autobuses que diariamente llegan con visitantes a la zona arqueológica, los que más abundan son animales como este, antecedentes de los guajolotes y de los ahora famosos pavos.

Por la noche fuimos a cenar los cuatro y aprovechamos para despedirnos porque al día siguiente cada uno tomaba caminos diversos, la colombiana y su novio a otras zonas arqueológicas guatemaltecas, el arquitecto para la península de Yucatán y yo para los campamentos lacandones.

Platicamos de muchas cosas, acerca de la política del país y de América Latina, al momento del adiós definitivo, el arquitecto me comentó que iba a Yucatán porque debía buscar a unos médicos tradicionales para que lo atendieran, tenía una enfermedad muy grave y ellos eran su última esperanza.

Entonces comprendí porque se había apartado de nosotros, y el porque del instrumento musical que llevó a la zona arqueológica, debió hacer una ceremonia preparatoria o propiciatoria para lograr su curación.

Me quedé anonadada y lo único que pude decir en ese momento fue, que esperaba en verdad que todo saliera bien y que sabia que los médicos mayas eran muy buenos. Durante el regreso me hacía una y mil preguntas, conjeturas, reflexiones ¿Cómo un hombre tan joven estaba desahuciado? ¿Cómo con una formación “occidental” tenía contacto y creía en una curación tradicional? ¿Cuál sería el sentimiento ante la posible muerte próxima, mientras los otros hacíamos el viaje por conocimiento y placer?

Paradojas de la vida que quizá se nos presentan para que podamos pensar, valorar y sopesar nuestra propia existencia ¿No creen?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ambar amarillo. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Tikal, el viaje, toda una aventura.

  1. Acabo de estar en Palenque y tanto los paquetes para hacer el viaje como las comionetas que salen a Frontera Corozal están al dìa, ten por seguro que será un viaje inolvidable, si hay alguna otra información que pueda darte, con gusto lo hago.

  2. Horacio Perea dijo:

    Hola, me gustó tu relato y me servirá para preparar mi propio viaje a Tikal en marzo de 2012. Me ha convencido para hacer la ruta terreste desde Chiapas, no quiero perderme el contacto con la gente, la selva y el río.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia y fotografías. Saludos desde México, DF

  3. ambar amarillo dijo:

    Pues yo disfruté mucho el viaje que aunque corto, muy interesante para mí, sobre todo porque tenía conocimiento pleno de que me llevaba al lugar. Si hay algo en que pueda ayudarte tanto de la visita a Tikal como de las zonas arqueológicas y lugares interesantes de mi país, con gusto, además puedes leer otras entradas de este blog en donde tengo información acerca de diversos lugares que he visitado y difrutado.
    Por cierto hoy hace mucho frío en mi ciudad y estoy usando un pocho que me trajo uno de mis hijos cuando visitó una de las provincias del norte de tu país

  4. Emilia dijo:

    Hola! Me encantó tu post! En un mes estaré por México y Guatemala. Me sirvió muchísimo para orientarme. Besos desde Argentina!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s