Mayapán y la poesía de Wildernain Villegas.

Para Juan Marcelino: !En donde te encuentres!

y en recuerdo de  nuestras afinidades.

Dos razones fundamentales me llevaron a Mayapán, una fue el profundo interés por conocer esa ciudad “maya”, y lo entrecomillo porque si bien esta situada en la península y cercana a otras ciudades mayas, esta considerada como la última gran ciudad de la región y como su nombre lo dice, la gran Bandera o la gran capital. Se desarrolló en pleno posclásico y bajo el mando de gente proveniente del centro del país, con una clara influencia tolteca que se deja ver perfectamente en sus construcciones; eran pues ajenos culturalmente a los mayas.

La otra era sólo una ilusión bastante difícil de realizar, encontrar a un hombre de quien no sabia el nombre, la edad, el lugar de origen, ni otro dato que pudiera ayudarme a encontrarlo, salvo que había sido custodio en esa zona arqueológica hace más de tres décadas, toda una vida. Para mi fortuna ambas cosas las logré.

No se si por iniciar mi visita a muy temprana hora o porque es poco visitada, la ciudad fue para mí, únicamente me encontré a dos personas en todo mi recorrido. Por sus proporciones tanto en perímetro como en altura sobresale el denominado castillo que es muy similar al que fue construido en Chichén Itzá con antelación.

En uno de sus costados se encontraron relieves que me parece son de lo más importante de la ciudad (ver en la parte de abajo).

También siguiendo un patrón similar existe una construcción de columnas que debieron ser el soporte de techos elaborados con materiales perecederos, una parte está cubierta porque quedan restos de pintura mural.

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Ritual bajo la selva.

La selva tiene pulso,

sí, está latiendo.

Como chispas de luna

atizo la fogata,

y acompañado de grillos

elevo a los dioses el incienso de mi voz.

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Observatorio.

Donde mi voz esculpe.

Me he sentado a esperar

que los dioses descendieran,

tomen la palabra una a una

y las sumerjan en la miel

más pura del día,

pero se esconden,

callan,

necesitan más plegarias.

He aprendido a encontrarlos

en el oleaje perpetuo del roble:

me contemplan,

trinan alguna profecía,

de pronto

en mi lengua vierten la sal de su lenguaje,

y los instantes se vuelven roca

donde mi voz esculpe.

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Reverencias.

Báalam de Norte,

te ofrezco jícara de sakaab

donde he depositados mis plegarias.

Eres portal de la fuerza

que rompe conjuros amargos.

Despéjese el camino del cielo,

descienda el Gran Espíritu

y nos arranque la miseria.

Báalam de Oriente

recibe esta jícara de saakab,

la he preparado

con semillas luminosas.

Eres senda del viento que trae

el cesto de la abundancia.

Derrámese el oro del oriente,

fluya el oro del oriente,

Tintinee los latidos.

Báalam del Sur,

te entrego jícara de saakaab,

he danzado alrededor

para sembrar en ella alegría.

Eres vórtice donde riego

la piel fértil que amamanta

a los hijos del planeta.

Multiplíquese la cosecha,

engendre cacao la tierra

y eternice las sonrisas.

Báalam del Poniente,

acepta mi jícara de saakab,

he desgranado cantos

para cuajar en ella el sabor de mi alabanza.

Eres vientre que se abre y florece

agua en las espigas

cuando madura el verbo.

Rómpase el cerrojo de las nubes,

Desátense los vientos

Y esparzan néctar de tinajas rebosantes.

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Alux.

Eres enigma en este verso,

adivino tu voz en mi palabra,

vives, a pesar del nocturno presente,

recuerdas al jmeen que moldeó en ti su eternidad,

rememoras la danza de la semilla,

germinar de nuestra cuna:

te alienta el tambor de los templos,

el juego de pelota que anuncia el triunfo,

la última oración del guerrero,

el himno de su sangre.

Alux, permanencia,

moja la tierra con tu claridad,

derrama luz en mi lindero que te espera.

en tus pasos siembro esta plegaria,

para que de nuevo,

a cada mazorca,

La milpa sonría.

Glorioso barro,

Te encomiendo el maíz de mis latidos:

Lluevan tus manos sacudiendo árboles,

Piedra a piedra,

Llueve sobre el invasor de la esperanza,

Silva,

Sonajea el silencia de la noche.

Con la pequeñez sagrada de tu cuerpo,

Haz que el enemigo huya y no retorne.

Alux, bebe esta ofrenda.

que el saakab alimente nuestro pacto.

* La poesía fue tomada del libro titulado El canto de la estirpe, editado en 2009 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Trabajo que invito a leer en su totalidad pues yo sólo escogí aquellos poemas que creo se ajustan a lo que capté y sentí es la zona arqueológica de Mayapán.

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2 respuestas a Mayapán y la poesía de Wildernain Villegas.

  1. Anónimo dijo:

    somos meza Aguilar Daniel Efrain y Aaron Eduardo caudillo Salazar.
    somos estudiantes de sabes santa teresa .A nosotros nos gusto mucho este tema en especial pues tiene cosas muy interesantes.

  2. ambaramarillo@hotmail.com dijo:

    A quien le hayan gustado los poemas anteriores, una invitación, como parte del 40 aniversario del Festival Cervantino habrá Talleres de escritura derivada a partir del texto El Canto de la Estirpe, de donde tomé los poemas. Se realizarán el martes 9 a las 17:30 horas en Cantarranas, el jueves 11 a la misma hora en la Plazuela de Los Ángeles y el sábado 13 a las 17:30 horas nuevamente en Cantarranas.
    No se si el taller lo coordinará el autor u otra persona, esperemos sea el primero y que asista el mayor número de interesados!

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