Importancia de la historia de vida, el caso de Don Fausto Uc Flores, yucateco.

Anualmente reviso con mis alumnas y alumnos la importancia de la historia de vida como una técnica cualitativa que apoya, de manera fundamental, la elaboración de una microhistoria que permite cumplir las competencias profesionales y acreditar el curso que trabajan conmigo.

En mi afán de hacerles ver la importancia de esta técnica, les pido leer o por lo menos revisar tres historias de vida que para mi, son de gran relevancia metodológica, además de magníficas obras literarias.

La primera es: Juan Pérez Jolote escrita por Ricardo Pozas con el objeto de obtener el grado de maestro en Antropología y que muestra la vida de Pérez Jolote que representa muy bien el destino de los tzotziles del siglo pasado.

Otro de los textos es: Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis que causó furor cuando se publicó en los años 70´s y sobre todo cuando se presentó la película. El furor era porque medio mundo se sentía “ofendido” de que un norteamericano escribiera acerca de una familia de inmigrantes que llega a la capital del país y vive en vecindades de la ciudad, con todos los avatares que eso implicaba en todos sentidos.

El tercero es la famosísima obra: Hasta no verte Jesús Mío de Elena Poniatowska, en la que Jesusa Palancares narra las peripecias vividas al dejar su pueblo natal en el Istmo de Tehuantepec. Además de estas obras escritas vemos Los últimos Zapatistas, magnífico documental de Francesco Taboada en el que hicieron un recuento de lo que significó la lucha armada para ellos y cuáles fueron los resultados de su participación.

Con todo esto en mente, creo que es más que urgente que personas, instituciones o alguna ONG que exista en Yucatán, realicen una historia de vida de Don Fausto Uc Flores ya que aportaría un riquísimo legado para conocer cual fue su vivencia personal y comunitaria, de esta manera tratar de reconstruir la vida de su población.

Conocer a Don Fausto fue toda una aventura, originalmente no había planeado buscarlo, era una vaga idea que me parecía alejada de la realidad, no conocía su nombre, edad, lugar de origen ni otro dato, salvo que hace 30 años trabajó en la zona arqueológica de Mayapán y que era una persona muy interesante, a quien medio mundo quería tomar fotografías.

Así que una vez que visité la zona pregunté al joven que vende los boletos de ingreso si el tenía idea de cómo se llamaba un custodio que había trabajado allí en la década de los 70. Me comentó que habían sido dos, uno había muerto y el otro aún vivía, que la persona que estaba cortando el pasto era su hijo.

Aún sin reponerme de la sorpresa, volví a explicar los pocos datos que tenía y porque me interesaba conocerlo. De inmediato me dio información acerca de su papá y me sugirió lo visitara ,al fin que vivía en la siguiente población y está a pocos kilómetros de la zona.

Salí y me fui a la parada del autobús pero éste no pasaba, ese es uno de los problemas del transporte público en Yucatán, así que saqué mi sombrero, unos anteojos para sol que raramente uso y a caminar. Como la semana anterior había llovido y ya eran como las 11 de la mañana, calor y humedad me hacían percibir muy denso el aire y como cuando decido hacer algo no hay impedimento que me obligue a claudicar, seguí caminando.

Llegué a la desviación que lleva a Telchaquillo y vi venir un triciclo de los que abundan en Yucatán, al estar cerca pregunté a quien pedaleaba si había algún transporte que pudiera llevarme a la población, me dijo que era difícil, entonces le pregunté si el podía llevarme, argumentó que no llevaba asiento y respondí que no importaba, iría parada, como esto puede ser muy problemático aceptó siempre y cuando buscara una manera de ir más segura y empezamos a platicar.

Cuando le expliqué a quien buscaba de inmediato me empezó a dar información y me di cuenta de que habría sido un gran error el no haber ido a buscar a Don Fausto. Además el sabía en donde encontrarlo porque resultó ser su sobrino.

Llegamos a una tienda que tiene la familia y pedimos ver al “jefe” -así le dice su sobrino- nos hicieron pasar y expliqué a Don Fausto la razón de querer platicar con él, de inmediato iniciamos una amena conversación, con su joven esposa como “intérprete” pues si bien tiene una memoria asombrosa, no escucha muy bien.

En la siguiente fotografía está el Fausto que conocí, sonriente todo el tiempo, una magnífica memoria y una vida plena que quiere compartir con quien quiera escuchar.

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Plácidamente sentado y meciéndose en su hamaca me comentó que nació en Telchaquillo Yucatán, allá por los años 20 del siglo pasado y su hija después me dio el dato preciso, 19 de diciembre de 1925.

En aquellos años el acceso a educación era muy restringido, en la escuela de su comunidad únicamente se ofrecían dos grados por lo cual fueron los únicos que estudiaron su hermano y él, fue hasta muchos años más tarde que concluyó sus estudios de primaria a través del CONAFE.

“La casa en la que vivía durante su infancia era de barro y techo de palma, constaba de una sola pieza o cuarto y una pequeña cocina del mismo material.

Las actividades que desempeñaban los niños desde los 8 años era de ir a buscar leña para cocer la comida, ayudar en la milpa en el deshierbo de entre los maizales y otros cultivos, cuando crecían un poco más se les daba de tarea el realizar su propia milpa, ir a cortar hojas de henequén la cual era la actividad principal de eses entonces.

Ellos en sus ratos libres jugaban a los juegos tradicionales, el trompo, beisbol con una pelota que ellos mismos elaboraban con hilos, fusiles de madera que ellos mismos elaboraban con una vara de madera a la cual ensartaban papel doblado en forma de aros, el cual posteriormente soplaban como una cerbatana, flechas hechas de bejuco y maderas.

A los niños de esa época no se les permitía platicar con las personas mayores, había una disciplina muy estricta la cual impedía que cualquier niño se parara a escuchar la plática de los mayores y si esto ocurría cualquiera de estas personas tenía derecho de darle una tunda por faltarles al respeto con esta acción y posteriormente se le informaba.” –mencionó   Lol-Be, hija del primer matrimonio de Don Fausto y quien me ayuda a entrevistarlo a larga distancia-.

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“En 1953 inicio su trabajo en el INAH como custodio, en ese entonces se les denominaba encargado, lo cual realizó durante 41 años. Inició su primera actividad fundamental desde el momento que se le designó la comisión de encargado pues se sintió muy importante ya que tenía un gran trabajo en la que tenía un futuro mejor para mi y mi familia”

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2ª. Esposa de don Fausto en Mayapán

“Los arqueólogos con los que trabajé: Leeder Smith de Canadá, Carl Rupper de Nuevo México, Eduardo Smith de Estados Unidos, Polac de Estados Unidos y Shuc de Sevilla; trabajé con ellos en un intercambio de conocimientos acerca de los mayas, vida, obra y actividades.

En mi primer viaje fue muy difícil entablar comunicación con mis compañeros ya que todos hablábamos diferentes lenguas”

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Cuando trabajaba para el INAH.

Además de la vida laboral, don Fausto siempre ha tenido una vida comunitaria intensa, conoce a personas que manejaban la energía, que curan, sabe acerca de la cosmovisión indígena, habla muy bien el maya, conoce y bailó en las vaquerías tradicionales, en fin, es un ser de gran vitalidad y es una fuente inagotable de información acerca de su comunidad, parte de la cultura maya.

Es visitado con asiduidad por todo aquel que quiera escribir acerca de la zona arqueológica o de la cultura maya, por fortuna algunos son honestos y le dan el crédito correspondiente como sucedió en el caso de Jürgen Kremer, al escribir The Ritual Suicide of Maya Rulers en el que coloca a Don fausto como coautor del texto.

Las imágenes son fotografías que tomé de otras fotografías que me prestó su familia, parte del texto son citas de lo que él, le ha comentado a Lol-Be, yo trataré de seguir con estas entrevistas a distancia pero para quienes estén cerca y quieran como yo, ampliar sus conocimientos, acudan a Telchaquillo Yucatán que seguramente serán bien recibidos.

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2 respuestas a Importancia de la historia de vida, el caso de Don Fausto Uc Flores, yucateco.

  1. Zven dijo:

    Muy buen relato. Conozco al sr. es una persona muy amable, pero debido a su salud, ya es algo difícil poder saber más de la bella cultura que por muchos años cuidó.

    • ambaramarillo dijo:

      Me da mucho gusto saber que conoce y reconoce la aportacin de Don Fausto a la cultura local y maya en general. Por favor saldelo de mi parte y espero mejore su salud. Si pude aportar algunos elemetnos para conocer mejor su labor favor de escribirla en este espacio, gracias de antemano.

      > Date: Tue, 14 Jan 2014 23:00:20 +0000 > To: ambaramarillo@hotmail.com >

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